A la caza del «sucio judío»
Indignación por los insultos de un grupo de 'hitlerianos' del Kaiserslautern a un jugador de su propio equipo / «Dale gas», gritaron
El Mundo, , 29-02-2012«¡Sucio judío!» Este es el grito que se escuchó reiteradamente el pasado domingo en un entrenamiento en el campo del Kaiserslautern, dirigido contra Itay Schechter, el jugador israelí de 25. Apenas 24 horas antes, el equipo había sufrido la humillación de perder 4-0 contra el Mainz, quedando en el penúltimo lugar de la clasificación de la Bundesliga, y el entrenador había citado a los jugadores para una sesión técnica. Como es habitual en este tipo de sesiones, unos 100 seguidores del equipo presenciaban los ejercicios en el campo y fue entonces cuando algunos de ellos comenzaron a levantar el brazo, realizando el saludo nazi, y a gritar consignas racistas contra Schechter, delantero del Kaiserslautern desde julio de 2011 y al que llegó procedente del Hapoel Tel Aviv.
«¡Judío de mierda!» y «¡Dale gas!» fueron varias frases que se escucharon en las gradas, según declararon varios testigos a la televisión alemana. El jugador, sin embargo, no llegó a darse cuenta de lo que estaba pasando: «Oí que alguien gritaba entre el público que había acudido al estadio. Pero, sencillamente, no quise escuchar lo que decían», ha dicho Shechter antes de que el club lo retire de la palestra mediática con la excusa de una baja por paternidad debido a que su novia Liz está a punto de dar a luz. «Lo importante para mí es volver a jugar cuanto antes. Que el parto salga bien y volver al campo lo antes posible», fue su última frase ayer antes de apagar todos sus teléfonos.
Su manager, Ronen Katzov, ha querido quitar hierro al asunto señalando que «cabezas huecas los hay en todas partes». El presidente del club, Stefan Kuntz, ha intentado zanjar la cuestión asegurando: «Haremos lo posible para identificar cuanto antes a esas personas». El directivo ha ordenando la entrega de las cintas de grabación de las cámaras de seguridad.
El portavoz del Kaiserslautern también subrayó: «El racismo no tiene absolutamente ningún espacio en nuestro campo y nos encargaremos de que esos tipos sean castigados». Pero esta vez no será suficiente con una prohibición de entrada al campo, como en ocasiones anteriores. El grupo de entre cinco y 10 hooligans que protagonizaron el bochornoso incidente son viejos conocidos del club y tienen prohibida la entrada al campo desde hace años, pero la prohibición no se cumple.
Y así hubieran quedado posiblemente las cosas si no hubiese movido ficha el Comité Central Judío de Alemania, que pidió ayer prisión para los autores de los vergonzosos insultos. Su presidente, Dieter Graumann, ha exigido que el equipo «actúe de forma mucho más clara y con mucha más energía contra esos delincuentes». «Esas personas deberían estar en la cárcel, no en un campo de fútbol, y quien tolera ese tipo de público, debe ser castigado», ha dicho, a sabiendas de que no es un incidente aislado.
Ronny Blaschke, periodista autor del libro El ataque de la extrema derecha, asegura: «El partido neonazi NPD lleva años realizando una campaña de infiltración entre las hinchadas de diversos equipos, como el Lok Leipzig o el Borussia Dotmund». «Comienzan acudiendo al campo y cacareando consignas racistas, antisemitas y homófobas, que van calando poco a poco en el resto de la afición. Naturalmente que hay formas de evitar estos vergonzosos comportamientos, pero cuentan a su favor con que el negocio del fútbol se niega a ser consciente de su responsabilidad social», acusa Blaschke.
La semana pasada, la canciller Merkel celebró una ceremonia solemne para pedir perdón, en nombre del pueblo alemán, a las últimas 10 víctimas mortales de un grupo neonazi asesino, pero los jugadores que sufren este tipo de insultos, procuran no denunciarlo para evitar problemas con sus equipos.
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