Editorial
Infancia marginada
Unicef alerta del creciente número de niños y niñas que sufren privaciones y pobreza en ciudades, a muchos de los cuales se les obliga a realizar trabajos peligrosos y explotadores y se les niega la educación y la igualdad de oportunidades
Diario de Noticias, 29-02-2012eL informe sobre la infancia de Unicef muestra el alcance de un drama en el que la explotación del mercado y la consolidación de un modelo neocapitalista de desigualdades está condenando a una vida sin oportunidades a millones de niños y niñas. Es cierto que la imagen tradicional de la pobreza se identifica con las zonas rurales de áreas en desarrollo, como África, Latinoamérica o Asia, pero Unicef advierte que los cambios sociales con la progresiva inmigración del campo a la ciudad están originando un modelo urbano en el que los menores aparecen como grandes perjudicados, víctimas del abandono, la falta de atención social y la imposibilidad de acceso a la educación o la sanidad. Y no se trata sólo de una cuestión coyuntural, al contrario, el informe alerta de la consolidación de espacios urbanos empobrecidos en los que el coste de la vida y el acceso a servicios públicos básicos, desde el agua al saneamiento, es mucho más alto que en las zonas más ricas de esas mismas ciudades, ya que mientras en estas últimas las viviendas tienen conexión con las redes públicas de suministros en las zonas pobres es necesario adquirir esos bienes básicos a empresas y proveedores privados que no dudan en hacer negocio y enriquecerse con la miseria. Mientras miles de millones de euros y dólares se evaden en la especulación y la corrupción del capitalismo financiero y de un neoliberalismo que impone leyes sin humanismo ni ética, decenas de millones de niños y niñas son condenados a una vida sin apenas posibilidad alguna de acceder a un modelo social de convivencia con unos mínimos de dignidad, reconocimiento humano e igualdad de oportunidades. No es una cuestión subsidiaria, sino lo contrario: esas bolsas de pobreza tienen su causa en un modelo de organización económica en el que las leyes permiten y avalan una sobreexplotación de recursos humanos y naturales – que en muchos casos obligan a una emigración impuesta que causa desarraigo familiar y cultural – , como vía para obtener máximos beneficios a gobiernos, empresas y corporaciones. El informe de Unicef no es un mero retrato para cumplir un trámite que consuele conciencias occidentales, es un análisis realista de un drama inhumano que condena a una parte importante de las nuevas generaciones de la humanidad a la pobreza y priva a las sociedades de los beneficios sociales, culturales y económicos de una población sana y cualificada.
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