Más de 300 familias solicitan apoyo a Cruz Roja para comer
El Correo, , 27-02-2012Los efectos de la crisis se empeñan en dejarse notar hasta en las necesidades más básicas. Esas que hay que cubrir día a día y que para muchos suponen un desembolso imposible de asumir. Hasta el punto de que un buen número de familias ha dejado de acudir al supermercado para llenar una cesta de la compra que no puede costear y ha optado por acogerse a la ayuda del Centro de Reparto de Alimentos de Cruz Roja de cara a garantizarse los productos básicos para subsistir.
Hasta 305 familias han recurrido a la última convocatoria abierta por la ONG y que se cerró hace solo unos días, concretamente el martes pasado. Lo que no significa que no puedan sumarse más. De hecho, los responsables del Centro de Reparto de Alimentos creen que el número aumentará. La experiencia les dice que la llegada de gente que busca ayuda nunca para y es continuo el goteo de personas que acuden a inscribirse. En este caso para disponer de alimentos básicos durante los próximos tres meses, hasta finales de mayo.
En la anterior convocatoria fueron 340 las familias beneficiarias de la ayuda – unas 1.200 personas – , 35 más de las inscritas inicialmente ahora. La demanda es similar a la de hace unos meses, aunque era lo que preveían que iba a ocurrir los encargados de mantener el programa.
En general, los destinatarios suelen ser familias numerosas, con hijos pequeños a su cargo y en las que ninguno de los dos progenitores trabaja. «Algunas cobran la ayuda de 426 euros pero otras tienen cero ingresos», explicó Ana Ruiz, trabajadora social y responsable del centro de Cruz Roja.
En lo que a procedencia se refiere, alrededor de la mitad de las familias que se acercan al Centro de Repartos de Alimentos son españolas, fundamentalmente de etnia gitana. También son numerosas las de origen marroquí, seguidas de las de rumanos, portugueses, bolivianos y ecuatorianos.
Muchas de ellas ya solicitaron ayuda en anteriores convocatorias y ahora de nuevo «vuelven a hacerlo», lo que significa que su situación económica no ha mejorado. No han encontrado trabajo. A ellas se suman otros muchos vecinos «que por primera vez están viniendo». Algunos de ellos, no hubieran pensado nunca que fueran a necesitar este recurso, pero al final no les queda otro y acuden, aunque al principio se sientan fuera de su hábitat. «A la gente que realmente lo necesita le da igual».
El reconocimiento
Es ahora, una vez finalizado el periodo de recogida de solicitudes, cuando comenzarán a realizar la valoración de cada una de ellas, comprobando el nivel de ingresos de los demandantes. Y es que sus posibilidades económicas serán lo que al final marquen el que se les conceda o no la ayuda. Aunque, a priori, Ruiz cree que la mayoría obtendrá el visto bueno a su solicitud.
Una vez admitidos todos recibirán en tres ocasiones, una vez al mes hasta mayo, un lote alimenticio calculado en función del número de miembros de la unidad familiar y del número de menores que haya. El paquete, elaborado con los productos que les llegan desde el Fondo Europeo de Garantía Agraria (FEGA), incluye pasta, arroz, legumbres, leche… Alimentos básicos y no perecederos. «Damos lo máximo y en principio está calculado para que les dure un mes».
Pero no saben hasta cuándo podrán hacerlo. Desde Cruz Roja temen que a partir de ahora, los camiones del FEGA no vengan tan cargados. «Sabíamos que esta partida iba a ser como la anterior, pero porque pertenece al 2011. Las que vengan nuevas de 2012 se prevé que traigan menos alimentos», explicó.
De momento, almacenados en los estantes de su sede de la calle San Juan, cuentan con 39.000 kilos de diferentes productos. El último transporte cargado con comida llegó justo hace una semana y «con eso se pretende que llegue para esos meses».
En principio, la inmensa mayoría de los alimentos que reciben proceden directamente del Banco de Alimentos de Burgos, su principal suministrador y el encargado del almacenamiento y del reparto por toda la provincia. Pero además, la Asamblea Local suma a ese lote pequeñas aportaciones procedentes de la solidaridad de los mirandeses.
Algunos ciudadanos llevan directamente sus donaciones a la sede de la calle San Agustín y con colectivos como por ejemplo Asayeme, cada mes el centro pacta qué van a recoger ese mes en función de la demanda. También los colegios suelen participar. «La gente colabora», reconoció.
Todas las patas son importantes para que siga el programa, siempre y cuando no surjan otras dificultades por el camino, ya que en un mes finaliza el contrato de las dos personas que atienden a diario el punto de reparto con la ayuda de una veintena de voluntarios, «sin los que el programa tampoco se podría llevar a cabo dada la gran cantidad de trabajo que hay».
La continuidad de la iniciativa está ligada a que encuentren otras vías de financiación tanto para el personal como para los productos con los que llenar la cesta de la compra. Su viabilidad depende de subvenciones públicas, de ayudas de la obra social de entidades de ahorro… Programas que también han recortado la cuantía de sus fondos disponibles.
(Puede haber caducado)