Somos menos ¿Y QUÉ?
La primera caída de la población en Catalunya desde 1939 reaviva el debate demográfico
La Vanguardia, , 22-02-2012Catalunya pierde población por primera vez desde la Guerra Civil. El dato se sirvió en frío a principios de este mes, pero plantea una profunda reflexión sobre qué significa, qué supone y qué consecuencias –malas o buenas– conlleva. Para empezar, hay que señalar que el Govern de la Generalitat está preocupado, ha abierto un proceso interno de debate y observa los datos como un arma de doble filo. Por un lado, es evidente que hace tambalear la idea de un país de progreso y estimulante, el imaginario de una tierra que facilita el ascenso social, según se señala en CIU. Pero, por otro, la crisis económica es inapelable: si Catalunya no crece en términos económicos, y ya tiene un nivel de paro del 18%, cabe pensar que la situación sería peor con más gente.
El debate debe afrontarse así desde muchas perspectivas sin olvidar la proyección temporal. Pau Miret, investigador del Centre d’estudis Demogràfics (UAB), considera que en una sociedad con elevadas tasas de paro, la noticia de que la población disminuye no es mala, ya que lo que se necesita no es más gente, sino que la que hay trabaje. El frenazo a la inmigración, que puede dar paso incluso a un repunte del regreso, está considerado positivamente por la población autóctona, que tiene la sensación de que hay menos competidores para los escasos puestos de trabajo. De hecho, lo que ha impulsado la demografía en Catalunya, hasta pasar de los 6 millones de finales del siglo XX a los 7,4 millones actuales, ha sido la inmigración.
A nivel español, el primer semestre del año 2011 dejó por primera vez en muchos años un saldo migratorio negativo. Desde enero hasta junio se fueron de España 295.141 ciudadanos, frente a los 224.382 que llegaron. De entre quienes se marcharon, la gran mayoría no era de nacionalidad española, lo que indica que se trata de inmigrantes que retornan. Pero lo que preocupa es la cifra de jóvenes españoles, muchos de ellos con estudios, que también se van por falta de expectativas. Es la temida fuga de cerebros.
Jordi Pascual, profesor jubilado de Historia del Pensamiento Económico de la Universitat de Barcelona, considera que el problema es económico, “porque la población envejece, hay menos gente para pagar las pensiones, y estamos en un déficit de la Seguridad Social y con un Estado endeudado”. Pascual hizo su tesis doctoral sobre Josep Antoni Vandellós, el demógrafo catalán que ya en los años 30 alertó de los peligros de una población menguante. “La perspectiva de Vandellós –señala– era que el país tendería a desaparecer, pero ahora la sensibilidad ha cambiado mucho; no me siento preocupado, Catalunya es una población de mezclas y la inmigración ha contribuido al progreso del país”.
El debate demográfico queda así totalmente vinculado al del mercado laboral, y el impacto de la crisis sobre las generaciones jóvenes comportará de nuevo bajas tasas de natalidad de las catalanas. Un problema recurrente si se observa la evolución del país
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