A Mariña
Una familia de Viveiro lleva seis años habitando una infravivienda
Nadie quiere alquilar una casa a la pareja con tres hijos, de etnia gitana
La Voz de Galicia, , 15-02-2012La viveirense Raquel Jiménez Monteiro, de 35 años, su marido y sus tres hijos, de 13, 12 y 5, residen en una infravivienda de la calle Suasbarras, en Covas, porque no consiguen que nadie les alquile otra casa. «El problema es que vas a buscar y, no sé si es por racismo, al ser gitanos, pero te dicen ?ya te llamaremos? y después te ponen excusas», explica Raquel. La pareja y los dos niños mayores se mudaron a este inmueble hace seis o siete años. «Ya estaba mal, pero al ser una casa vieja se ha ido deteriorando cada vez más».
Para entrar al edificio hay que sortear un escalón profundo, en un portal que no cierra. Del patio llega una corriente heladora y, con frecuencia, «las ratas que salen de la alcantarilla». Al fondo del corredor se abre una enorme grieta y las paredes están plagadas de desconchones. Hay tablas superpuestas por las escaleras y los suelos de las habitaciones, el salón o la cocina. Del parqué quedan rastros y surgen jirones de papel en las paredes del cuarto de las niñas.
En las ventanas apenas quedan cristales, sustituidos por cartones sujetos con cinta aislante. En los techos (alguno parece a punto de venirse abajo, igual que ocurre con los pisos, irregulares) se observan grandes manchas de humedad (una gotea justo encima de los hornillos). El tubo de salida de los gases se cuela por un hueco de la ventana. Y en el baño se ven las tuberías, en una pared deshecha detrás del inodoro.
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