Radiografía del voluntariado Agustín arri voluntario en la asociación Goiztiri
"Al final recibes bastante más de lo que das"
Deia, , 13-02-2012bilbao. Agustín Arri encaja perfectamente con el perfil del voluntariado que está emergiendo en Bizkaia. Está jubilado, posee una sólida formación universitaria, tiene una edad, 60 años, que le permite estar plenamente activo, y siempre ha tenido algún tipo de inquietud social. Desde que dejó las aulas como profesor de francés en la Escuela de Idiomas se dedica a enseñar castellano a magrebíes y subsaharianos en Barakaldo a través de la asociación Goiztiri.
¿Qué tal está siendo la experiencia?
Muy buena, my positiva.
¿Antes de jubilarse ya pensaba involucrarse en alguna actividad de ese tipo?
La verdad es que sí. Siempre he tenido una cierta inquietud social y pensaba que cuando me jubilara podía canalizarla a través de alguna ONG. A mí siempre me ha llamado la atención que haya gente desinteresada dispuesta a echar una mano a los más desfavorecidos.
¿Qué es lo que hizo tras finalizar su vida laboral?
Primero me intenté informar sobre qué organizaciones había en Bizkaia y qué tipo de trabajo realizaban, y por una casualidad, gracias a la mujer de una amigo, conocí Bolunta. Allí me dijeron que Goiztiri podía ser un buen destino para mí.
¿Por qué?
Porque como ellos trabajan con jóvenes, en su mayoría magrebíes de habla francófona, yo les podía dar clases de castellano entendiéndome con ellos en francés.
¿Conocía Goiztiri?
No. Pero ahora que la conozco tengo que decir que hacen una labor impresionante.
¿Qué es lo que hacen?
En Barakaldo tienes pisos de acogida y un local donde les enseñan a los chicos oficios como fontanería, carpintería o pintura, y a las mujeres, cómo ayudar a gente mayor.
¿Cuál es su balance de estos cinco meses en Goiztiri?
Desde el punto de vista académico es difícil de evaluar porque los niveles que tienen los chicos son muy diferentes. Hay unos que no saben ni leer ni escribir y otros que tienen estudios. Además el alumnado es muy cambiante. Pero eso es lo de menos.
¿Y a nivel personal?
Muy gratificante. Si te metes en una cosa de estas con un poco de cabeza, al final recibes bastante más de lo que estás dando. Ves que los conocimientos que tienes los estás dando a los demás y que esa gente está sacando provecho de ellos.
¿Cómo son los alumnos?
Muy majos y muy agradecidos. Hay que tener en cuenta que son chavales que viven en la calle, literalmente en la calle, en chabolas, debajo de un puente. A mí estos días me está quitando el sueño este frío porque pienso en ellos, que no tienen techo y te puedes imaginar en las condiciones higiénicas en las que viven.
¿Qué les diría a las personas que están a punto de jubilarse?
Que la jubilación es una etapa nueva, que hay que mantenerse activo y que una de las actividades que se pueden hacer es esta. Solo hay que mirar un poco alrededor y ver que hay gente que está mil veces peor que nosotros. El dedicar unas horas a echar una mano a esas personas es muy gratificante. También les diría que no hay que tener miedo y que hay muchas formas de ayudar.
¿Qué le dicen en casa, su mujer y sus dos hijas?
Están encantados. Al principio les llamó un poco la atención, pero ahora, como me ven que estoy ilusionado, les parece muy bien.
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