'Bye, bye' mister Fabio

Capello abandona la selección inglesa con un duro comunicado contra la Federación / «Me ofendieron gravemente y dañaron mi autoridad»

El Mundo, BEGOÑA PÉREZ, 09-02-2012

La noticia cayó como una losa sobre el banquillo de Inglaterra, una vez más azotado por problemas extradeportivos. La dimisión de Fabio Capello, confirmada ayer, guarda relación con las idas y venidas de la Federación Inglesa (FA) con la capitanía de la selección, prácticamente una cuestión de Estado a los ojos del país. La semana pasada, los dirigentes federativos decidieron retirar a John Terry el brazalete de capitán hasta que sea juzgado en julio por supuestos insultos racistas a Anton Ferdinand, del Queens Park Rangers.
La FA entendió que no podía mantener como portavoz del equipo a un futbolista sobre el que pesan acusaciones de racismo, una materia especialmente sensible en el fútbol inglés en los últimos tiempos, o ante el hipotético caso de que Terry tuviera que defender a sus compañeros negros si recibían ataques racistas en la Eurocopa de Ucrania y Polonia. Pero no contaron con la opinión de Capello en esta decisión y el italiano vio su autoridad reducida a añicos, porque entendía que Terry era inocente hasta que un tribunal demuestre lo contrario. Una opinión que expresó primero en privado y luego en público durante una entrevista emitida el pasado domingo en la RAI que supuso el tiro de gracia en la relación entre el italiano y sus superiores.
El inesperado desenlace se produjo ayer cuando Capello se reunió durante una hora en el estadio de Wembley con el presidente de la Federación Inglesa, David Bernstein, y el secretario general, Alex Horne. Su dimisión fue comunicada por la FA en un pulcro comunicado diseñado con buenas palabras en boca de Bernstein: «Me gustaría destacar que durante este encuentro, y todo el tiempo como entrenador de Inglaterra, Fabio se ha comportado de una forma extremadamente profesional. Nos gustaría agradecer a Fabio su trabajo con el equipo de Inglaterra y desearle éxito en el futuro».
Sin embargo, en un comunicado posterior, Capello no tuvo tan buenas palabras: «Nunca toleré que se cruzaran ciertos límites, así que fue fácil para mí tomar esta decisión. En el caso Terry me ofendieron gravemente y dañaron mi autoridad como líder del equipo inglés, creando un gravísimo problema en el plantel».
El periplo de Capello al frente de Inglaterra no ha sido un camino de rosas.
Aprendió el idioma a marchas forzadas pero no contaba con que los escándalos extradeportivos tendrían tanto peso en el devenir de la selección. Ocurrió con el supuesto lío de faldas que dejó a Terry sin el brazalete de capitán, en aquella ocasión por decisión del propio Capello, que decidió devolvérselo el pasado marzo en un giro que dividió opiniones. En lo deportivo, el decepcionante Mundial de Sudáfrica puso en entredicho la continuidad del italiano. Pero su elevada nómina, siete millones de euros anuales, se antojaba un problema.
Ahora la Federación tiene que encontrar un recambio para el banquillo a cuatro meses de la Eurocopa. Casualmente, el nombre que está en boca de todo el mundo, Harry Redknapp, fue ayer absuelto en un juicio por evasión fiscal. Una sentencia que le dejaría vía libre para tomar las riendas de la selección si no fuera porque tiene contrato con el Tottenham. Pero todo se puede arreglar.

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