VIOLENCIA MACHISTA
«Yasmín fue lo mejor de mi vida»
Diario Vasco, , 01-02-2012«No quise hacerle daño, ni a ella ni a las demás personas, pero lo hice. Y lo tengo que pagar, lo quiera o no, lo acepte o no. Yasmín fue lo mejor de mi vida, ha sido muy buena gente. Y le he fallado. Es lo que siento de verdad». Las palabras de Edward Enrique Sanclemente pusieron ayer término a la vista oral por el presunto asesinato de Yasmín Rodríguez. Hoy, el jurado comenzará con las deliberaciones.
El acusado pidió perdón por lo que había hecho. Lo hizo cuando la magistrada que preside el tribunal le concedió la última palabra. El procesado se puso de pie y caminó hasta la silla situada frente al estrado. «Esto que he hecho marcará toda mi vida. Lo llevaré siempre, hasta que me muera», dijo Edward tras escuchar durante toda la mañana las imputaciones de las cinco partes acusadoras.
La Fiscalía, que solicita penas que suman 44 años de prisión, reiteró ayer lo que ha venido defendiendo durante las siete sesiones del juicio. «Yasmín vivía atemorizada, coaccionada. Su libertad estaba limitada. Edward siempre estaba allí, le seguía, le acosaba, le vigilaba, le llamada por teléfono, le enviaba mensajes», dijo la Fiscal de Violencia contra la Mujer de Gipuzkoa, Ana Marcotegui.
La representante del ministerio público, que imputa al procesado dos delitos de asesinato, uno en grado de tentativa, además de otros de lesiones, coacciones y contra la seguridad vial, manifestó que la noche del suceso, «en una persecución más», el acusado siguió a su esposa, que celebraba la despedida de un compañero de trabajo. La fiscal señaló que tras la cena, tuvo ya un primero encontronazo con la víctima, cuando decidió esperarle dentro de su coche en la plaza San Juan de Irun. «El pretendía probablemente quedarse con ella o llevarla a casa, pero Yasmín no quiso», indicó la fiscal, que destacó del acusado su actitud «machista» y «maltratadora».
El ministerio público analizó de manera pormenorizada los momentos previos y posteriores a la agresión. Dijo que Yasmín no tuvo opción alguna de defensa. «Si hubiese visto el cuchillo, no habría caminado hacia él, habría intentado huir, protegerse dentro del coche o se habría defendido. Sin embargo, fue todo tan rápido… Fue un ataque gratuito, feroz, sorpresivo. Yasmín no se lo esperaba porque tenía confianza en Edward. No tuvo más defensa que sus propias manos, pero eso no es sino una indefensión manifiesta», dijo.
«A traición»
Marcotegui calificó también de inopinada la agresión que sufrió Juan Pablo Urtizberea, el vecino de Irun que acudió en auxilio de la fallecida. «Fue alevosa, a traición, quiso matarle. De lo contrario, le habría bastado con darle un empujón, una patada e incluso un pinchazo con el cuchillo en el brazo. Pero no, le asestó el golpe en el abdomen», señaló antes de añadir que si Urtizberea no hubiese recibido asistencia médica habría fallecido.
La fiscal defendió, asimismo, que el acusado incurrió en un delito contra la seguridad vial cuando embistió con su coche al de Yasmín, otro de lesiones a la amiga que viajaba con Yasmín dentro de coche y un tercero por coacciones a la fallecida.
Marcotegui negó que el acusado actuara bajo arrebato alguno, tal y como sostiene la defensa. En este sentido, indicó que «no hubo disturbio emocional que anulara la voluntad y las facultades del procesado». Destacó también que no había pruebas de que el inculpado se hallase en el momento de los hechos afectado por el consumo de alcohol y restó credibilidad a la manifestación efectuada por la compañera de piso de Edward, que dijo que el procesado estaba tan borracho que incluso tuvo que acompañarle a meterse en la cama.
La fiscal pidió al jurado que no aceptara la atenuante de confesión como pide la defensa, toda vez que cuando el inculpado reconoció los hechos ante la Policía, ésta ya sabía que el autor del crimen era él.
Las restantes acusaciones defendieron argumentos muy parecidos a los de la Fiscalía. Mari Cruz López Gascón, letrada que representa a la hija de Yasmín, incidió en que la embestida con el coche que sufrió la víctima por parte del acusado la dejó aturdida, lo que facilitó la idefensión. La letrada discrepó con la fiscal sobre las heridas que la mujer tenía en las manos y que, en su opinión, no eran defensivas, sino posteriores a la cuchillada en el cuello.
La abogada Carmen Andrés, en nombre de la madre de Yasmín, por su parte, subrayó el comportamiento machista del acusado, en tanto que el letrado Patxi Lobato, que defiende los intereses de Juan Pablo Urtizberea, dijo que cuando el acusado agredió a su cliente, tenía «la voluntad inequívoca de matar».
En la sesión también intervino la abogada del Estado, que representa a la Delegación Especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer así como a las Juntas Generales de Gipuzkoa y al Ayuntamiento de Irun.
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