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Cadena perpetua en Canadá por un crimen de honor en una familia afgana
Diario Vasco, , 31-01-2012Un tribunal de Kingston, en Ontario, condenó el domingo a cadena perpetua a un matrimonio y a su hijo mayor por matar a cuatro de sus parientes en lo que se ha calificado como un «crimen de honor». Las víctimas son las tres hijas del matrimonio y la primera mujer del padre, de la que este se había divorciado porque no podía tener hijos.
La sentencia, que se divulgó ayer, declara culpables de homicidio en primer grado al matrimonio formado por Mohammad Shafia, de 58 años, y Tooba Mohammad Yahya, de 40, y a su hijo mayor, Hamed, de 20. Las víctimas son las tres hijas del matrimonio y hermanas de Hamed: Shafia, de 19 años; Sahar, de 17; y Geeta, de 13, y la primera mujer del padre, Rona Amir, de 50 años.
Al parecer, las tres adolescentes y la mujer habían desafiado los preceptos islámicos al adoptar un estilo de vida occidental, lo que habría supuesto «una deshonra» para la familia. De las tres hermanas, una tenía novio y había vivido temporalmente en un centro de ayuda a la mujer y la otra había sido amonestada en el colegio por llevar una vestimenta inapropiada.
Los cuatro cadáveres aparecieron el 30 de junio de 2009 en el interior de un coche sumergido en un canal de Kingston. Entonces, la familia argumentó que habían muerto en un accidente cuando regresaban de unas vacaciones en Montreal. No obstante, en una conversación telefónica grabada por los investigadores, el padre llamó «traidoras» a sus hijas por abrazar el estilo de vida occidental y subrayó que «el honor es el bien más preciado».
«La aparente razón de este crimen es que las cuatro víctimas ofendieron el completamente retorcido concepto de honor de la familia», explicó el juez Robert Maranger, durante la lectura del veredicto. Los tres condenados han rechazado estas acusaciones y han anunciado su intención de recurrir el veredicto.
Muerta por tener solo hijas
El hecho de que el mismo tribunal haya calificado como «crimen de honor» este suceso refleja una realidad que la sociedad afgana lucha por superar. A pesar de los avances que comportó la caída del régimen talibán, los derechos de las mujeres en Afganistán siguen siendo sistemáticamente vulnerados.
Un crimen con estas mismas características, dado a conocer ayer por la Policía afgana, ha causado una honda conmoción en el país asiático. Un hombre mató a su mujer en la provincia norteña de Kunduz por no proporcionarle hijos varones. Sher Mohamed había amenazado a su mujer con matarla si le daba otra hija más. El sábado pasado, durante una violenta riña, cumplió su palabra, según todos los indicios de la investigación que ayer dio a conocer la Policía afgana. Tres meses antes la víctima, Storay, de 30 años, había dado a luz a una niña, la tercera de la familia. Los agentes afganos detuvieron a la suegra de la fallecida como cómplice de su asesinato.
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