MI GENOMA Y YO

Le Havre

Tenemos un vertedero humano en el patio de atrás de esta gran Europa en crisis

Diario Vasco, ÁLVARO BERMEJO, 31-01-2012

Veníamos de visitar los imponentes alineamientos megalíticos de Carnac, en la Bretaña francesa y, ya de camino a Normandía, abordamos el puente de Le Havre. Un coloso de hormigón y acero de más de dos kilómetros de longitud, toda una exhibición de la grandeur industrial francesa. Apenas miramos abajo para contemplar, en una panorámica de vértigo, el estuario del Sena. La semana pasada, en una sala de cine, me asomé al resto de la historia.
La película lleva el nombre de la ciudad, Le Havre, su director es un santo bebedor finés Aki Kaurismaki, que vive en Portugal desde hace veinte años, y que vino perfectamente sobrio a presentarla a nuestro Zinemaldi conduciendo su propio coche, con su mujer y sus dos perros. Rueda en Francia sin saber francés. Quizá es por eso que su película tiene mucho de cine mudo. Igual que su protagonista. Aunque se llama Marx, no tiene tanto de Karl ni de Groucho. Su verdadero alter ego es Buster Keaton, ese genio del silencio que sólo dejó una frase en toda su trayectoria artística: un lacónico ‘paso’ sobre una mesa de póker, en ‘El crepúsculo de los dioses’.
‘Paso’ es también la palabra clave de esta película que muestra el submundo de los inmigrantes clandestinos encerrados en la ‘jungla de Calais’, como la llaman los franceses. Un sórdido campo de concentración de la Europa de hoy, a la sombra de esa fabulosa obra de ingeniería que muestra su rostro más futurista. Le Havre tiene otra estética. Puedes ver amaneceres que recuerdan los de Monet, planos largos dignos de Alain Resnais. Pero lo importante es su contrapunto ético que aquí se cuenta de una manera tan noble como lacónica, recorrida de humor y bondad, como un cuento de los hermanos Grimm reescrito en clave de thriller por Elmore Leonard.
No les voy a contar el argumento. Sólo les diré que habla de la otra Europa, la que nunca vemos cuando cruzamos sobre nuestro particular puente de Le Havre creyéndonos los amos del mundo, muy preocupados por nuestras grandiosas minucias personales o colectivas, y ‘pasando’ de todo lo demás.
Kaurismaki es de los que no se resisten a mirar debajo de la alfombra. Tenemos un vertedero humano en el patio de atrás de esta gran Europa en crisis. Pero la crisis más grave es esta de la que apenas se habla.
Seguro que en la gran triunfadora de los Óscar será ‘The Artist’. Me parece perfecto. Pero hay otro cine mudo que, además de divertir, habla a la conciencia. Ese puente en llamas que cada día se parece más a una barbacoa. De carne humana.

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