A pie de obra

Renta Básica: cómo regular el colesterol malo de la exclusión

Diario de Noticias, por paco roda, 28-01-2012

EL socialismo ideológico más corrupto aprobó recientemente, con la ayuda de UPN y PPN, la nueva ley de Renta Básica. Esta ley, pese a su pomposa fundamentación, es regresiva, clasista y racista. Al parecer, los tiempos que corren dan para eso y mucho más. Esta ley generará más exclusión, no recuperará el sentido de la anterior ley, argumento cínico que utilizan sus escribanos, y no animará a sus perceptores a buscar empleo, porque no lo hay ni lo habrá – en estas circunstancias – para los sectores más vulnerables. La nueva ley tampoco acabará con el efecto llamada. Sencillamente porque nunca lo ha habido. No está diseñada para dar respuesta a las verdaderas necesidades económicas y sociales de la ciudadanía más afectada por la crisis. No. Esta es otra insolencia de sus impulsores. Porque lejos de concebirse como una herramienta para evitar la fractura social, se ha diseñado y pensado para fiscalizar, controlar, y de paso, generar nuevos procesos exclusógenos entre la población destinataria. Como dice el viejo Cohen en su último disco, esta ley se parece un “manual para vivir con la derrota”.

Quienes han ideado esta ley piensan que los pobres y excluidos se comportan de manera irracional, no saben tomar decisiones y por ello hay que condicionarlos y, llegado el momento, como se propone en la ley, castigarlos. Por eso es una ley paternalista, sí. Porque concibe a los excluidos como gente que tiende a la vagancia, la irresponsabilidad y la disipación de recursos. Y cuando habla de solidaridad sostenible, lo hace para evitar que los contribuyentes navarros pongan freno a programas solidarios de este tipo. Por eso introduce nuevas condiciones de acceso. Por razones políticas y argumentativas, pero no económicas. Porque en el fondo, esta ley se concibe como un antibiótico de control terapéutico para regular el colesterol social malo, ese que genera la pobreza y la exclusión.

Esta ley dice estar basada en principios de solidaridad sostenible y equidad. No es verdad. Porque esta triada teórica, que queda bien, es un timo argumental. Porque expulsa y deja al margen a posibles perceptores en condiciones de clara necesidad, los estigmatiza, los obliga a dar cuentas de su exclusión, los culpabiliza de la misma y los emplaza a estar disponibles para el empleo. ¿Pero quién les garantiza el empleo en un mundo de creciente desvalorización del mismo? ¿Quién obliga – caso de poder hacerlo – a esos 1.200 navarros que ganan más de un millón de euros al año a ser solidarios y equitativos?

Quizá esta ley no vaya con usted. Pero al menos sepa que si un día las cosas se le complican, usted formará parte de ese conjunto de población de pobres con obligaciones, no de ciudadanos con derechos. La nueva Renta Básica, pese a su universalidad, divide a la población en buenos y malos pobres. Y eso no ayuda a resolver la pobreza y la desigualdad social. A lo sumo la gestiona, como hacemos con el colesterol.

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