Sin comida para repartir

La Verdad, F. CARRERES, 25-01-2012

Una trabajadora del almacén de Cáritas en la carretera de Alcantarilla, entre cajas vacías. :: EDU BOTELLA / AGM

La pobreza aprieta, y empieza a ahogar, a los murcianos. Hasta el punto de que ya no hay comida para repartir entre todos los que la necesitan. La organización diocesana Cáritas se ha visto obligada a suspender temporalmente el reparto de comida en algunas de sus parroquias porque, literalmente, no dispone de alimentos para todos. Una situación impensable hace solo dos años y que hoy es tan real como de urgente solución. El almacén central de Cáritas se nutre de las aportaciones de varias empresas, particulares, asociaciones, voluntarios y del FEGA (Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agraria), que trimestralmente reparte comida entre instituciones caritativas. Las donaciones de la campaña de Navidad no han sido tan abundantes como Cáritas esperaba, y las demandas de ayuda no cesan de crecer. La organización atraviesa así por un momento de «angustia» por no poder atender todas las peticiones de ayuda como quisiera.

Cáritas ha realizado un llamamiento a los murcianos para que, en la medida de sus posibilidades, organicen recogidas de alimentos (por colectivos, colegios profesionales, asociaciones) y hagan llegar sus aportaciones a la organización de la Iglesia. El pasado año, Cáritas repartió 20 millones de kilos de alimentos, lo que da una idea de las necesidades de las familias murcianas que peor lo están pasando con la crisis. «Se realizan aportaciones, pero en cuanto repartimos entre las 160 parroquias de la Región, se queda en nada porque las necesidades son cada día más elevadas», se lamenta el secretario general de la organización, Antonio Sánchez. Las demandas de comida son las que más preocupan, pero las peticiones de ayuda de familias a las que les han cortado la luz o el agua por no poder pagar los recibos también son acuciantes. «Todos los días vienen tres o cuatro personas con ese problema; familias con niños pequeños que están cobrado la ayuda de 400 euros y no pueden pagar los recibos de luz y agua porque apenas les da para comer», dice Sánchez, a quien le preocupa el galopante aumento de las situaciones de pobreza en la Región.

Los almacenes de alimentos de Cáritas están ‘tiritando’, y también las propias cuentas de la organización, que se resienten de la deuda de «un millón de euros en subvenciones de 2010 y 2011 comprometidas para mantener un programa de acogida de 34 inmigrantes en dos centros que en la actualidad albergan a más de 80» con la Comunidad. En 2011 Cáritas atendió a 120.000 personas, frente a las 104.000 de 2010, con 1.850 voluntarios en 160 Cáritas parroquiales y 120 profesionales asalariados en 20 centros, sobre todo, trabajadores y educadores sociales, monitores, cocineros y chóferes, número de empleados que en 2005 era de 50. También se ha pasado de 200 socios (que aportan una cantidad fija mensual que ellos deciden voluntariamente) en 2009, a 600 en 2012.

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