Rou Li Ye, China afincada desde hace dieciséis años en Zarautz

«Abrimos nuestros negocios muchas horas porque tenemos muchos préstamos que pagar»

Diario Vasco, ANTXON ETXEBERRIA | ZARAUTZ., 23-01-2012

Hoy comienza el Año Nuevo chino, que también se conoce como Festival de Primavera, una de las festividades más importantes de China. Este año es el del Dragón, que se considera un animal de buena suerte. En Zarautz lleva años residiendo una familia china y, con la excusa del año nuevo, hemos hablado con Rou Li Ye, la madre de la familia, para conocer su vida y sus costumbres en nuestra villa.
-Rou Li Ye, ¿qué significa su nombre?
-En chino, su significado es «parece que guapa»; se podría traducir así. Mantengo el apellido de mi padre, también después de casada. Es en Taiwan donde adoptan el apellido del marido. Como es complicado pronunciar mi nombre, me llaman Loli.
-¿De dónde es?
-Soy de un pueblo del sur de Shangai. Casi todos los chinos que estamos en España somos de allí. Es un pueblo pequeño, de cerca de dos mil habitantes. En China, cuando vine yo, no había trabajo, pero ahora sí. Actualmente, la situación laboral está mejor allí que aquí. La zona de donde vengo ahora es muy rica y moderna, antes no.
-¿Cómo llegó a España?
-Vine desde Francia. Con dicisiete años fui a París a estudiar francés durante unos meses. Después de esa temporada se me terminó el dinero que me enviaban mis padres y se me agotó el permiso del visado. No tenía papeles y tampoco podía trabajar. Mis padres no podían enviarme más dinero y me dijeron que volviera a China o que trabajara. A su vez, conocí en París al que es mi marido. Él trabajaba en España, en un restaurante de Bilbao. Ya nos conocíamos de China, pues su hermano fue mi profesor en la escuela. Nos enamoramos y fui a Bilbao con él.
-Y se casaron…
-Sí. Nos casamos enseguida y ya conseguí los papeles para poder quedarme. Él es oficial de cocina y decidimos montar un restaurante en Zarauz ya que vimos que no había competencia; no había otro restaurante chino y el negocio podría funcionar. Desde entonces han pasado dieciséis años. Mientras tanto, fui aprendiendo el castellano.
-¿Con qué recursos montaron el restaurante?
-Con la ayuda de la familia. Nosotros los chinos ponemos todo el dinero de los familiares en ese negocio nuevo que abre un integrante de la familia. Yo soy la mayor de mis hermanos y ayudo a los hermanos pequeños. Ahora que tengo suficiente dinero para vivir, presto a mis hermanos. De todos modos, tengo muchos préstamos de amigos y familiares para pagar, ya que los bancos no me dejan dinero.
-Después del restaurante, han venido más negocios.
-Así es. Somos empresarios. Además del restaurante tenemos dos bazares: uno al lado de Eroski y otro negocio en Fueros. Nos provee un almacén chino de Madrid. Trabajo mucho, no tengo vacaciones. Después de trabajar en el bazar, por la noche, ayudo en el restaurante a mi marido. El negocio funciona, pero cada vez está más difícil.
-Abren muchas horas.
-Abrimos muchas horas porque tenemos muchos prestamos que pagar. Cuando acabo con un préstamo comienzo con otro. De todos modos, te diré que los locales los tengo en alquiler. Solo la casa de Azken Portu es nuestra, comprada. Si yo no trabajo mucho, no tengo dinero. Además, gasto dinero en los estudios de mis hijos. Me gustaría que se formaran, que fueran abogados y trabajaran juntos en una oficina. Esa es mi ilusión.Nosotros trabajamos muchas horas, no tenemos tiempo para nada.
-¿Se conocen entre ustedes los chinos que regentan los negocios de los bazares?
-Los dueños de los negocios no somos de la familia. Sí que nos conocemos, pero no tenemos mucho trato. Yo tengo amistades entre la gente de Zarautz. No me relaciono mucho con los chinos.
-¿Tienen más familia en el País Vasco?
-Yo fui la primera persona de mi familia que llegué aquí. Después vinieron más integrantes: tengo un hermano y primos que viven y trabajan en San Sebastián. En Errenteria vive mi hermana.
-¿Qué tal se vive en Zarautz?
-Aquí vivimos muy bien; es una vida muy tranquila. Nosotros vivimos en el barrio de Azken Portu. Me gusta mucho la gente de aquí. Nos tratan con mucho respeto. La dueña del local es muy buena; tengo una vecina muy maja (mi hijo come en su casa)… Estamos muy contentos en Zarautz.
-¿Qué diferencias encuentra entre la vida en China y en Zarautz?
-Muchas, pero para mí la mayor dificultad es la del idioma. La religión también nos diferencia. Yo soy budista, pero no hago nada. Tengo a Buda en el corazón. Para mí todas las religiones son iguales, hay que ser buena y ya está. Si entra un pobre que no tiene dinero procuro darle algo. La comida también es muy diferente, aunque me gusta mucho la cocina vasca.
-¿Piensan volver a China?
-Creo que no. Los chinos mayores suelen querer volver a China, pero nosotros no. He ido de vacaciones en dos ocasiones y está todo muy cambiado. Para mí en China lo malo lo tapan, pero a mí me parece que ahora es más libre que antes. Yo salí a los diecisiete años y he perdido un poco la referencia. El que quiere morir en China, compra la casa allí, pero yo de mayor para qué voy a ir a China si los hijos estarán aquí.
-Además, sus hijos son zarauztarras.
-Mis hijos son de aquí. Tengo una niña de quince años y dos niños (Alex e Ibai) y los tres hablan euskera. Los dos mayores ni siquiera saben hablar chino. El pequeño está aprendiendo chino en una academia. Quiero decir que nuestra vida está aquí y seguirá estando aquí por los hijos y no tiene sentido irse a China de mayores porque los hijos se quedarán aquí. Mis hijos dicen que son vascos y si alguno les llama ‘chino’ se enfadan.

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