juicio por el 'crimen de tudela' >
Los tres acusados niegan su implicación en el asesinato del joven Javier Martínez Llort
guelta, houcine y kamla
se desdicen de sus primeras declaraciones de abril de 2010
Declaran que se encontraban "durmiendo" y que ni siquiera estuvieron juntos ni en el Paseo del Queiles ese día
Diario de Noticias, , 17-01-2012pamplona. No estaban en el paseo del Queiles de Tudela pasadas las cinco de la madrugada del 11 de abril de 2010 ni intervinieron directa o indirectamente en la muerte de Javier Martínez Llort. Es lo que sostuvieron ayer, en la primera de las cuatro sesiones del juicio por el homicidio del joven tudelano de 32 años, los tres acusados Abdelkader Guelta, Khaled Houcini y Mourad Kamla, que según los datos de la instrucción se desdijeron de sus primeras declaraciones y cayeron en numerosas contradicciones en torno a la hora y los lugares en los que se encontraban en el momento del crimen y en las horas previas al mismo. Los tres afirmaron estar durmiendo cuando Martínez Llort recibió varios golpes con un listón de madera de un banco y negaron haber estado en los bares y locales en los que tanto la fiscal como la acusación particular afirman que fueron vistos en distintos tramos de la noche. El que según la calificación del Ministerio Fiscal golpeó a Javier Martínez con el listón de madera, Abdelkader Guelta, consideró como “no sostenida” su acusación y justificó la herida en un ojo que presentaba en el momento de su detención por una caída con una bicicleta ocurrida “ocho o diez días antes” del asesinato, pese a que la fiscal adelantó que las pruebas forenses fechan la herida tan solo tres días antes.
Así, Guelta mantuvo que el 11 de abril de 2010 estuvo viendo el partido de fútbol que enfrentaba al Real Madrid y el F.C. Barcelona en el Bar La Vieja, a donde llegó después de deambular todo el día por Tudela. Allí, en contra de lo declarado en la instrucción, aseguró que vio a Mourad Kamla, aunque no habló con él, pero que no vio a Khalid Houcine, que es quién según la acusación propinó a Javier un cabezazo antes de que se produjera la mortal paliza. Después, según su declaración, se dirigió a una chabola a la que denominó “cortijo” en la que vivía, jugó un rato a las cartas con unos amigos y se fue a la cama hacia la 1.30 horas donde permaneció durmiendo “hasta las 13.30” del día siguiente. En cuanto a su relación con los otros dos acusados, reconoció haber coincidido con Khaled Houcine en la patera en la que llegaron ambos a España desde Argelia y en el centro de acogida de extranjeros de Tarifa en el que ambos pasaron un tiempo, pero negó tener relación con él en Tudela o frecuentar la casa de la calle San Clemente en la que compartían habitación los otros dos acusados. En torno al hallazgo de restos de pintura del banco del Queiles en su ropa, dijo no poder explicar su procedencia y apuntó que quizás estuvo sentado en otro banco similar otro día anterior al crimen, reconociendo que en el momento de su detención llevaba la misma ropa desde hacía varios días. A las preguntas de su defensa, contestó que su intención al llegar a Tudela era “trabajar y ganarse la vida” y que su único problema previo con la justicia al actual había sido por cuestiones de irregularidad administrativa de residencia.
en la misma habitación Khaled Houcine, de 22 años, fue el segundo en declarar. Su testimonio fue impreciso en cuanto a horas y lugares porque sostuvo no haber visto el partido ni haber hablado con nadie después de cenar en el domicilio de la calle San Clemente con Mourad Kamla. Afirmó que desde alrededor de las 00.30 horas entró y salió varias veces de casa para buscar colillas de cigarro porque no tenía tabaco y que, después de varias idas y venidas a la calle con este propósito, a las cuatro de la mañana decidió tumbarse definitivamente a dormir en la habitación en la que, dijo, estaba ya dormido su compañero Kamla. No pudo especificar las horas de entrada y salida, pero sí que esa noche no estuvo en el paseo del Queiles, un lugar que sí frecuentaba. En cuanto a problemas anteriores con la justicia, recordó que unos días antes del asesinato tuvo un problema en una discoteca porque robó un bolso y los porteros del local, tras cachearlo, le encontraron un móvil que no era suyo.
Finalmente, el tercer acusado, Mourad Kamla, repitió prácticamente la misma versión de Houcini. Dijo haberse encontrado con él tras ver el partido en el Bar La Vieja, aunque negó que hubiese visto a Guelta en el local. “Me encontré con Khalid y nos fuimos juntos a casa”. Después de eso, el argelino de 25 años sostuvo que se acostó a las 1.30 horas y no se levantó hasta las 11.30 del domingo. En ese tiempo no pudo asegurar si su compañero de habitación, Khaled Houcini, entró o salió del inmueble porque se durmió. Incluso afirmó que no solía salir los fines de semana porque no tenía dinero, aunque en los dos años que llevaba en España antes de ocurrir el crimen, había trabajado en Zaragoza y Jaén. En el momento de ser detenido portaba un teléfono móvil que, según su testimonio, había comprado a un compatriota árabe.
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