La reina Beatriz carga contra el líder populista holandés
El Correo, , 13-01-2012La reina Beatriz de Holanda plantó ayer cara al líder populista Geert Wilders con una contundencia desconocida. Durante un viaje oficial a Omán, la soberana tachó de «auténtico despropósito» las críticas vertidas por el político antimusulmán por ponerse el velo en el interior de una mezquita. Beatriz I, que encabeza la Casa Real de Países Bajos desde 1980, no solo desafió a Wilders con sus inusuales declaraciones. Entre acusaciones de «legitimar la opresión de las mujeres», la reina se cubrió la cabeza con la prenda en una segunda visita a otro templo y además utilizó la abaya, la túnica femenina que tapa el cuerpo hasta los pies.
La soberana, de 73 años, inició la semana pasada un viaje de Estado al golfo Pérsico al frente de una nutrida expedición holandesa. Junto a ella se desplazaron el príncipe heredero Guillermo y su esposa, Máxima Zorreguieta. Además, la delegación incluía a numerosos empresarios y al ministro de Exteriores, Uri Rosenthal. La polémica estalló el domingo durante su visita a Abu Dhabi. Allí, la reina acudió a la mezquita del jeque Zayed bin Sultán al – Nahyan, fundador de Emiratos Árabes. Al igual que la princesa Máxima, cubrió su cabeza y su sombrero con un llamativo velo azul para recorrer el templo.
El atuendo de su reina no tardó en enfurecer a Wilders. El líder del Partido de la Libertad, que ofrece respaldo parlamentario al Gobierno en minoría del liberal Mark Rutte, acusó a Beatriz I de tocarse con «el símbolo más visible del sometimiento de la mujer». Incluso, tachó de «triste espectáculo» el comportamiento de la soberana. Apodado ‘Mozart’ por su melena de color platino, Wilders ha protagonizado distintas controversias por su frontal oposición al islam. El año pasado fue juzgado por incitación al odio y discriminación, pero fue absuelto pese a que algunas de sus soflamas fueron calificadas de «groseras y denigrantes».
Torbellino político
Las acusaciones de Wilders causaron un torbellino político en Holanda. El primer ministro Rutte le contestó en el Parlamento que cuando «su majestad visita un lugar de culto respeta los requerimientos en la vestimenta». Desde Abu Dhabi, el titular de Exteriores agregó que la soberana «no tenía otra opción». «Sin el velo, la invitación para visitar la mezquita tendría que haberse rechazado», agregó. Otros políticos fueron mucho más ácidos al recordar al líder populista su costumbre de utilizar la kipá judía cuando acude al Muro de las Lamentaciones en Jerusalén.
Pese a las explicaciones del Gobierno, la polémica seguía viva y la reina decidió intervenir ayer por duplicado. En el último día de su viaje, Beatriz I volvió a visitar una mezquita – esta vez en Omán – y optó por cumplir de nuevo con las tradiciones musulmanas. Tocada con velo rojo y la abaya, conoció uno de los principales templos del país antes de su comparecencia pública. La soberana consideró su vestimenta una señal de respeto y cargó contra Wilders por su «auténtico despropósito». La princesa Máxima respaldó sus tesis y remarcó la pujanza de la mujer en Abu Dhabi, donde las estudiantes universitarias ganan por goleada y las emprendedoras ya son mayoría.
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