La casa más acogedora

Diario Sur, CARMEN MARTÍN cmblanco@diariosur.es, 08-01-2012

Hace ahora diez años nació en Antequera una ONG cuyo ámbito de actuación se ha extendido ya a todo el territorio nacional y a otros países. No obstante, sigue manteniendo en la ciudad de El Torcal dos casas de acogida para inmigrantes y reclusos y la sede central desde donde coordina otras casas de acogida en Sevilla, Algeciras, Córdoba y Madrid, y programas de desarrollo en países como Bolivia, Perú, Chile, Argentina o Madagascar.

La Fundación Prolibertas nació en 2001 sin ánimo de lucro impulsada por la Orden de la Santísima Trinidad Provincia España – Sur. La casa de acogida para inmigrantes Juan de Mata fue la primera en abrir sus puertas en la ciudad de El Torcal y posteriormente en 2003 se puso en marcha otra para reclusos con permisos y exreclusos llamada Juan Gil.

Situadas ambas en el Convento de la Trinidad de Antequera, la casa Juan de Matas se abrió inicialmente para acoger hombres inmigrantes que llegaban a la ciudad buscando trabajo. «Nuestra función es trabajar con las personas que vienen buscando una inserción laboral y hacer que encuentren trabajo. Si no lo consiguen, los derivamos a otros sitios donde pudieran encontrar un empleo», explica el director gerente de la Fundación Prolibertas, Antonio Aurelio Fernández.

Inicialmente, los inmigrantes eran hombres de entre 20 y 40 años provenientes de Sudamércia, África del Norte o Rumanía que buscaban trabajo o lo acababan de conseguir pero aún no tenían dónde dormir porque no habían cobrado. Desde 2008, este perfil ha ido cambiando gradualmente, ya que el trabajo escasea en Antequera y por tanto ha descendido el número de inmigrantes que acuden a la localidad en busca de un empleo. Ahora la Fundación se centra principalmente en jóvenes inmigrantes llegados en pateras a España y derivados a centros de menores hasta que cumplen la mayoría de edad. Es entonces, cuando la Fundación los acoge, los forma y les ayuda a buscar un nuevo empleo.

Hombres son también los huéspedes de la casa Juan Gil, que según explicó Fernández, da alojamiento temporal a presos o exreclusos procedentes de la cárcel de Alhaurín de la Torre, donde realizan un programa semanalmente con voluntarios y una educadora social que les permite conocerlos previamente. Para poder ser acogidos en la casa de los trinitarios hasta que se integran en la sociedad, tanto reclusos como inmigrantes deben carecer de recursos económicos y de apoyo social y familiar. Además se comprometen a cumplir con el programa de la casa de acogida, a estar en el convento antes de las nueve de la noche, a colaborar en su limpieza y mantenimiento y a no consumir alcohol, entre otras cosas.

La Fundación Prolibertas, que también tiene una Escuela Trinitaria de Formación Social junto con la Universidad San Antonio de Murcia, funciona gracias al voluntariado, que se involucra al igual que el personal de la Fundación con los inmigrantes y los reclusos. «Queremos ser más que una casa de acogida, pretendemos ser su familia», afirmó Antonio Aurelio. No en vano, en el Convento de la Trinidad de Antequera no faltará la cena de Navidad.

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