«Hay un angelito más en el cielo»
La Verdad, , 05-01-2012Miguel, el padrastro de la niña, en el centro, ayuda a familiares y amigos a trasladar el ataúd. :: ISRAEL SÁNCHEZ/AGM
«Hay un angelito más en el cielo. Esto no es una misa de difuntos; es una misa de gloria», sostenía durante su homilía en la capilla del cementerio, llena a rebosar, el párroco, el sacerdote Capuchino de la Iglesia de Las Tres Avemarías, Pedro Hernández. El sacerdote recordó que la misa estaba destinada a consolar y animar a los familiares de la pequeña Maggie, fallecida el pasado lunes en Totana, al ahogarse en una tina por un aparente descuido de su padrastro. El párroco fue más allá, sin embargo, al pedir a los ciudadanos ecuatorianos más integración con la Iglesia, aunque estén lejos de su país, y señaló que Maggie había muerto sin bautizar.
Más de 200 personas, en su gran mayoría de nacionalidad ecuatoriana, asistían ayer a las cinco de la tarde al entierro de la pequeña Maggie. El sepelio se celebraba en la capilla del cementerio de Nuestra Señora del Carmen y, poco después, el cuerpo del bebé era inhumado en un nicho, situado en la zona norte del camposanto, que la Concejalía de Asuntos Sociales prestará durante cinco años a la familia.
Amigos y familiares explicaban ayer que la madre de la niña en un principio pensó en llevar el cuerpo de la pequeña hasta su ciudad de origen en Ecuador, pero el elevado coste – unos mil euros – y la delicada situación económica de la familia, cuyos miembros se encuentran en el paro, pronto los convencieron para abandonar esa idea.
Los ojos fijos en la cajita
Aunque el ambiente de tristeza y dolor era generalizado entre los asistentes, tales sentimientos se manifestaban multiplicados en Miguel, el compañero sentimental de la madre de la niña, que era quien la estaba bañando cuando perdió la vida. Sus ojos, bañados en lágrimas, estaban fijos en la pequeña cajita blanca que contenía los restos de Maggie. El padre del bebé también asistió al sepelio llegado desde Madrid, ciudad en la que reside en la actualidad.
Los familiares en todo momento se mostraron celosos de su intimidad y estuvieron muy arropados por vecinos y amigos.
Tanto el Ayuntamiento de Totana como la Iglesia no cobraron a la familia de la niña y además los Servicios Sociales aportaron 500 euros para ayudarla a sufragar los gastos del entierro.
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