Nuevas pruebas forenses permiten resolver un asesinato racista en Londres hace 18 años
Dos hombres, culpables de la muerte a cuchilladas de un adolescente en Londres en 1993. El caso fue reabierto más de una década después de los hechos tras haber sido acusada Scotland Yard de «racismo institucional»
ABC, , 04-01-2012Dieciocho años después de la muerte a cuchilladas del adolescente Stephen Lawrence, un crimen racista que conmovió al Reino Unido en los años 90, dos hombres han sido hallados culpables gracias a las pruebas aportadas por nuevos exámenes forenses. El rastro minúsculo de sangre de la víctima en la chaqueta de Gary Dobson y restos capilares en la ropa de David Norris fueron decisivos en el veredicto en la Corte Criminal de Old Bailey. La impecable investigación policial subsana así el catálogo de errores de la primera pesquisa, que terminó con la propia Scotland Yard acusada de racismo institucional en 1999 por una comisión interna.
Stephen Lawrence tenía 18 años cuando fue apuñalado mortalmente cerca de una parada de autobus en Eltham, en el sur de Londres. La policía identificó a cinco hombres de entre 18 y 20 años como «principales sospechosos», pero los fallos de la investigación concluyeron con la imposibilidad de llevar el caso ante la justicia en 1993. Los cinco sospechosos fueron absueltos en el juicio que se llevó a cabo un año más tarde. Según la comisión que se encargó de investigar las pesquisas, los errores no se debieron únicamente a negligencias o incompetencia profesional, sino a un «racismo institucional» que valoraba la importancia del crimen según el color de la piel de la víctima.
Las imprecisiones comenzaron minutos depués del ataque, cuando los policías que llegaron a la escena del crimen no se dieron cuenta de que el joven había sido acuchillado y no procedieron a suministrarle los primeros auxilios. La investigación posterior no mejoró las cosas. El principal testigo del ataque no aportó el perfil de los agresores hasta pasadas 24 horas. A pesar de que unas 20 personas identificaron a los atacantes en las primeras 48 horas, la policía tardó más de dos semanas en arrestarlos perdiendo pruebas forenses irrecuperables.
La vigilancia de los sospechosos estuvo también plagada de errores. Los encargados de su control no tenían cámaras que le permitieran registrar los movimientos de la gente en torno a las casas. Entre las evidencias echadas por tierra se encontraban dos «de película»: personas saliendo de las casas con bolsas de basura llenas de ropa.
Reforma de la ley de «doble juicio»
El proceso tuvo que esperar a que en 2005 el parlamento aprobara una reforma de la ley de «doble juicio», que impedía que una persona fuera juzgada dos veces por el mismo delito. Esta modificación permitió que otro crimen, el de Damiola Taylor, terminara con la condena de dos de los acusados utilizando similares técnicas forenses a las que han permitido el nuevo juicio en el caso de Stephen Lawrence.
La familia del joven asesinado manifestó en un comuicado su satisfacción con el resultado del juicio. «El asesinato representó un cambio en la justicia que la familia espera que sea el legado duradero de Stephen», indicó Paul Anderson-Walsh, director de la Fundación Stephen Lawrence. La comisaria Cressida Dick, que ordenó reabrir el caso en 2006, destacó la importancia del fallo para la familia, para la Policía Metropolitana y para la sociedad. «Es un caso excepcional por la naturaleza espantosa del ataque y por el tiempo que pasó hasta que se hiciera justicia», concluyó.
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