Condenado por maltratar a su esposa, a la que impedía aprender español en Oñati
EL TRIBUNAL IMPONE AL MALTRATADOR UNA PENA DE UN AÑO Y NUEVE MESES DE PRISIÓN Detienen a un hombre en Irun por agredir a su expareja y a otro en Urretxu por quebrantar una orden de alejamiento
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 02-01-2012Un ciudadano pakistaní ha sido condenado a un año y nueve meses de prisión por maltratar física y psicológicamente a su esposa, a la que no permitía nunca abandonar la vivienda familiar de Oñati (Gipuzkoa) y le impedía aprender español para evitar que se relacionara con terceras personas.
Según la sentencia del caso, desde que contrajo matrimonio con su víctima, con la que tiene dos hijos menores, el procesado ha ejercido “violencia psíquica y física” sobre ella, “a través de insultos, amenazas y vejaciones de todo tipo”, así como con golpes que le propinaba con una zapatilla y con un rodillo de cocina. La resolución judicial aclara que estas agresiones “siempre ocurrían en el domicilio familiar y en presencia de sus hijos”, sin que la afectada “acudiera a centro asistencial alguno”.
Además, el encausado no dejaba a su esposa “relacionarse con amigos”, controlaba la economía familiar, “le impedía aprender el idioma español y no le permitía nunca abandonar sola la vivienda”. En concreto, la sentencia detalla un episodio ocurrido sobre las 16.40 horas del 22 de octubre de 2010, cuando el procesado agredió “con un rodillo de cocina, además de con los puños y una zapatilla” a su víctima, quien sufrió lesiones de las que tardó tres días en recuperarse en los que no estuvo impedida para sus labores habituales.
El texto precisa que la perjudicada “presenta alta afectación psicológica”, debido a esta situación, “con indicios de síndrome de mujer maltratada”. Durante el juicio por estos hechos, el acusado se mostró conforme con la pena que solicitó el fiscal, por lo que ahora ha sido condenado a un año y nueve meses de cárcel como autor de un delito de maltrato físico y psíquico habitual, agravado al haberse cometido los hechos en el domicilio familiar y en presencia de menores de edad.
La sentencia impide asimismo al imputado comunicarse con su esposa o aproximarse a ella durante dos años y nueve meses, y le impone seis días de localización permanente por una falta de lesiones.
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