Villancicos de integración
El Correo, , 30-12-2011A gitanos y payos no les unen sólo las rumbitas. Desde ayer, también lo hacen los villancicos. Y es que la parte más añeja de la capital vizcaína fue el escenario de un espectáculo más propio del sur: el de payos y gitanos cantando juntos estas tradicionales canciones navideñas.
El encuentro fue organizado por la asociación Kale Dor Kayiko, quien reunió a los alumnos de los cursos de palmas que imparte desde junio y a las bellas voces de algunas gitanas que colaboran con la asociación Sim Romi. Las gitanas rumberas y cantaoras espolvorearon de magia flamenca la tarde lluviosa y triste. El frío no invitaba a la fiesta, pero la cita fue arropada por numerosos curiosos. De forma tímida, la comitiva comenzó a reunir público sobre las seis y media de la tarde junto a la Iglesia de San Nicolás. Ellas, cantando; y los palmeros, los payos, acompañando. Todos al compás del jefe, el profesor de palmas Casimiro Amaya, quien marcaba si acatar el ritmo de rumba simple o de fandango. La sesión incluyó algún bailecito con el ‘Tío Moro’, como suelen llamar al maestro palmero. Incluso hubo espontáneos que se sumaron a la fiesta, y otros bilbaínos que, aunque con ganas, no se atrevieron a cantar.
Al son de las panderetas, el desfile tomó después otro rumbo. Lo encabezaban las amatxus, a las que seguían las chavalas de entre 8 y 15 años que ya han nacido con el arte del cante y de las palmas. Sus voces alegres, caritas morenas y melenas al viento enseguida fueron rodeadas por una multitud en la Plaza Nueva. Allí cantaron un delicioso repertorio que incluía ‘La Marimorena’ y ‘Los peces en el río’. El itineario, de una hora de duración, también bañó de entusiasmo otros rincones emblemáticos del Casco Viejo, como la iglesia de los Santos Juanes o el teatro Arriaga.
El vicepresidente de la asociación Kale Dor Kayiko, Óscar Vizarraga, explicó que «hoy en día hay muchas cosas que nos unen, y la música es una de ellas». Lo cierto es que los palmeros también se lucieron. Ya existen cuatro grupos de alumnos que profundizan en el arte de este acompañamiento musical y que ayer participaron en la cita. «Tiene su complicación, porque hay muchos ritmos distintos y hay que dar palos diferentes», advirtieron. Entre ellos, Patxi Alcántara, un bilbaíno de pura cepa que quería completar sus conocimientos musicales. «Los cursos de palmas suponen un acercamiento diferente entre payos y gitanos, pues el gitano es el que enseña y el payo quien aprende», explicó Roberto Gutiérrez, un integrante de la asociación y alumno de los talleres.
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