Diferencias de carácter, no de cultura

El Correo, AINHOA LASUEN, 24-12-2011

Se les han roto muchos prejuicios y todos ellos y ellas coinciden en que «las diferencias son por el carácter de cada uno y no por la cultura». «Tienen problemas parecidos a los nuestros», afirmaban todos los voluntarios del programa de intercambio lingüístico organizado por el Ayuntamiento de Ermua, en colaboración con la Enseñanza para Adultos (EPA) y la Cruz Roja.

El programa ‘Habla conmigo’ se puso en marcha en marzo de 2011 en Ermua y Durango. En la villa se inscribieron 60 personas (26 autóctonas y 34 extranjeras), que formaron 22 parejas. Su objetivo era reunirse para charlar en castellano y contribuir al aprendizaje informal de la lengua.

Las personas voluntarias recibieron una formación de 8 horas en aspectos de voluntariado y posteriormente han mantenido encuentros puntuales, de una vez por semana. Cabe destacar que aunque el compromiso mínimo era de diez semanas, muchos de ellos continúan alimentando la amistad que han hecho gracias a participar en la iniciativa.

En la futura campaña se incluirá un seguimiento por parte de Cruz Roja, para que las parejas lingüísticas que tengan dudas o pegas puedan solucionarlas del modo más adecuado.

En euskera

Ahora se pone en marcha una nueva campaña, que se ha abierto a la línea de euskera y en la que son necesarios voluntarios. Desde el Ayuntamiento se invita a las personas interesadas en esta iniciativa a llamar al 943179162 o a pasarse Erdikokale, número 21.

Todos los participantes destacan que les ha cambiado la perspectiva. «Yo veía a los marroquíes como personas muy serias y de repente ves que te gastan bromas y que haces buenas migas y te desaparecen todas las ideas preconcebidas», aclara Nerea que se reúne con dos ermuarras, procedentes de Marruecos.

En un comienzo se ven muchas caras de extrañeza, tanto por parte de conocidos de las personas voluntarias como de los aprendices. «Sí ves caras de ‘¿qué hacen estos juntos?’, pero poco a poco vamos consiguiendo que se vea con naturalidad que estemos juntos personas de Ermua y otras que han venido de otros países», confiesa Conchi.

El folleto que buzonearon para la campaña anterior tuvo una gran repercusión. De hecho, varios voluntarios afirmaron haberse animado al ver la llamada de los dípticos informativos. «Hay una radicalización de la población cada vez más importante hacia el racismo y si podemos hacer algo para que esto no aumente…», declaraba Conchi.

La adaptación de las personas participantes es más rápida de lo que pueda parecer. Confiesan que la primera reunión fue muy complicada «porque qué dices en una hora a una persona que no conoces, pero después es increíble lo bien que nos arreglamos» .

Por ejemplo, la amistad entre Penda, procedente de Mali, y Maritxu, vecina de Elgoibar, se inició a través de la cocina. «Ella era familia numerosa y tenía una serie de productos en casa que no sabía cómo cocinarlos, porque el banco de alimentos le daba legumbres que no sabía cocinar. Pues nos pusimos a cocinar y ya está. Ella a cambio me da pescado». Además para Penda fueron muy importantes sus encuentros con Maritxu «porque iba a las tiendas y no podía comprar. Le hablaban muy rápido. Ya lo hemos solucionado. Tampoco podía ir al médico sola por la misma razón y ahora puede», explica Maritxu.

Muchos países

Hay que tener en cuenta que en estos encuentros hay personas de todos los orígenes cuya intención es aprender castellano «porque yo llevaba tiempo aprendiendo castellano en la EPA (Escuela para Adultos), pero aquí he aprendido muchísimo más», afirmaba el ermuarra originario de Pakistán, Irfan.

Sin duda la escuela es mucho más formal. «En estos encuentros incluso puedes discutir, debatir lo que te comentan y preguntar si tienes dudas. En el trabajo es mucho más complicado», explica la filipina Grace, que actualmente trabaja en la residencia de ancianos de Ermua. «Además hablamos de un modo mucho menos formal por lo que hay cosas que no se enseñan en la escuela, pero que las aprenden aquí. Tuvo tela una vez que tuve que explicar qué era ‘in fraganti’», apuntaba Raquel.

Aunque unos se denominen los aprendices y los otros los voluntarios el aprendizaje es mutuo «primero porque ahora conocemos mucho de sus países y cultura y te das cuenta de qué privilegiados somos y qué poco alegres con todo lo que tenemos».

La guinda del pastel la puso una excursión que realizaron a Bermeo, Mundaka, Gernika, dando la vuelta en barco a Elantxobe. Con una sonrisa, todos confiesan habérselo pasado en grande. «Además hay que tener en cuenta que los aprendices únicamente salen de Ermua para ir a Bilbao, a hacer papeles o visitar a un amigo, pero no de excursión por lo que es una nueva experiencia que hemos disfrutado todos», concluían.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)