UNIONES FRAUDULENTAS

Sospechan que la trama de Lugo amañó 100 bodas en toda España

La Voz de Galicia, Xosé Carreira, 22-12-2011

El nigeriano detenido el viernes fue puesto en libertad tras declarar

El nigeriano detenido el viernes fue puesto en libertad tras declarar

La red que operaba a nivel nacional para amañar matrimonios entre ciudadanos españoles y nigerianos, y que tenía una ramificación en Lugo, pudo haber concertado alrededor de un centenar de uniones fraudulentas en diversas provincias. Eso es lo que sospechan los investigadores de esta trama que deparó la detención de más de una veintena de personas, varias de ellas en la capital lucense. Por ahora no fue posible conocer cuántas bodas blancas se celebraron en la provincia.

El nigeriano detenido el pasado viernes con un pasaporte falso y que está vinculado a este grupo, quedó en libertad tras prestar declaración en el juzgado de guardia. No está considerado como uno de los cabecillas de la organización. Su apresamiento no deja de ser curioso. Se presentó en la comisaría para tramitar la residencia y no dudó en aportar un pasaporte falso. Además, desconocía que estaba siendo buscado por Extranjería de Barcelona.

Para la policía, ni es nueva la trama de los matrimonios blancos entre españoles y nigerianos, ni tampoco el hecho de que tenga ramificaciones en Lugo. Hace tres años también fue descabezado otro grupo que operaba en la ciudad lucense, además de otras provincias españolas. En este caso los investigadores habían cifrado los matrimonios efectuados de forma irregular en más de seiscientos. La red descabezada en las últimas semanas parece que no llegó a ser tan activa.

Red criminal

La última de las detenciones de la que se tiene constancia fue llevada a cabo en Lugo el viernes. Antes hubo otras tres en Toledo. El número de detenidos supera la veintena. La mayoría está imputado por pertenencia a organización criminal, delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y falsedad documental.

Los integrantes de la organización captaban, a través de diversos intermediarios, a ciudadanos españoles, especialmente de ambientes marginales para que se prestasen como marido o mujer, según fuera el sexo del cliente nigeriano interesado en regularizar su situación en España. A muchos de los que recibieron la oferta de la organización se les abrió el cielo dada su apurada situación económica. Los «ganchos» sabían perfectamente quienes andaban más apurados y, por eso, les ofrecían menores cantidades sabiendo que no iban a desechar la oferta. Los investigadores hallaron varios casos en los que los afectados únicamente recibieron 500 euros. Otros, en cambio, llegaron a cobrar hasta 3.000 euros.

Los esposos no tenían que hacer absolutamente nada, a excepción de los nigerianos que tenían que pagar una cantidad por conseguir pareja para llegar al altar. La trama les proporcionaba toda la cobertura, incluso los testigos. Los domicilios, los certificados y otro tipo de documentos necesarios eran falsos. Los integrantes del grupo tenían contactos en Nigeria que les aportaban documentos con sellos y firmas de altos cargos del país africano.

La policía comenzó la investigación después de detectar una serie de matrimonios irregulares en varias parroquias de la provincia de Murcia. Cuando los agentes comenzaron a revisar la documentación se percataron de que prácticamente todos los contrayentes tenían un mismo domicilio que, además, ni tan siquiera existía.

Curas poco exigentes

No es descartable que la organización buscase curas que no fuesen muy exigentes a la hora de examinar los papeles. Los policias en materia de Extranjería mantienen un control sobre la comunidad nigeriana desde que hace unos años comenzaron a detectar un aumento considerable en las solicitudes de residencia en España de ciudadanos de este país. Asimismo, en los registros civiles extreman al máximo el control para evitar matrimonios blancos.

Testigos en serie

La organización era bastante chapucera. Apenas tomó precaución para no ser detectada su actividad irregular. A mayores de «censar» a varias parejas en el mismo domicilio, que además era inexistente, ni tan siquiera se preocupó de cambiar los testigos. Quienes desempeñaban este papel, lo hacían en serie. Aparecían los mismos nombres en los numerosos expedientes que fueron revisados.

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