INICIATIVA PARA JÓVENES EN RIESGO DE EXCLUSIÓN
Manteles solidarios
El Casal dels Infants sacó ayer a la calle una muestra de su aula de hostelería. Reprodujo algunas de las mejores mesas de Barcelona.
El Periodico, 16-12-2011El de la hostelería es un ramo que funciona en Barcelona, y como los tiempos no están para dejar pasar oportunidades, cada vez más jóvenes se apuntan a las clases que ofrece el Casal dels Infants, una oenegé que no se queda en la formación, sino que una vez finalizada ayuda a los alumnos a buscar un empleo gracias a la colaboración de hoteles y de algunos restaurantes de la ciudad. Pero cada vez necesitan más empresas amigas, por eso, ayer sacaron a la calle su aula y la instalaron en la avenida de Francesc Cambó, frente al mercado de Santa Caterina. Quisieron ser más visibles.
Escenografiaron la iniciativa con la exposición de una decena de mesas de Navidad, tal y como estarán decoradas ese día en los establecimientos que ya están adheridos al Casal dels Infants y que recurren a estos aprendices de ayudantes de camarero cuando necesitan personal para sus locales, como el Café Reunión, el Hotel Arts y los restaurantes Matamala, Can Fabes y Cuines de Santa Caterina, entre otros.
A la muestra, en la que participaron una treintena de alumnos, que a lo largo de la jornada fueron mostrando cómo se prepara una mesa, se fueron acercando desde el mediodía usuarios de otras entidades sociales para conocer el proyecto, dirigido a jóvenes inmigrantes . Como un grupo de chavales de la Fundació Èxit, quienes recibieron la primera lección: «No todo el mundo puede ser camarero. Tendréis que trabajar duro. A las tres faltas sin justificar, a la calle. Son tres meses de clase y 100 horas de prácticas sin cobrar. Aquí tenéis una oportunidad, pero hay que ponerle ganas y seriedad», explicó con contundencia Francesc Ferrer, educador del proyecto de hostelería. Y siguió: «No os puedo asegurar que al acabar encontréis trabajo, pero os voy a formar para que lo encontréis». La charla convenció a más de uno de los presentes, que pidieron ampliar la información para poder apuntarse al curso, una formación tras la cual tres de cada 10 participantes acaba trabajando gracias a los contactos que establece el casal con establecimientos de la ciudad.
Colas para acceder
No obstante, el batacazo del ladrillo ha hecho que muchos jóvenes que antes se formaban en cursos relacionados con el sector de la construcción hayan pasado al de hostelería, por lo que actualmente el Casal dels Infants tienen decenas de personas en lista de espera para acceder a formarse como ayudantes de camarero, ya que el presupuesto de la oenegé, castigado como el de tantas entidades sociales, que cada vez reciben menos y tienen más demanda, no da para ampliar los cursos. Pero sí caben más manos. Por eso, durante la jornada de ayer, también se aprovechó para divulgar la labor de esta entidad y buscar voluntarios.
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