El 64% de los españoles cree que los musulmanes no se integran
España es el país que peor valora a este colectivo en un estudio de varias fundaciones
El Mundo, , 16-12-2011Los españoles ven con buenos ojos a los inmigrantes, pero no tanto a los que pertenecen a la comunidad musulmana. El 64% piensa que este colectivo formado por más de un millón de personas en nuestro país se integra mal en la sociedad. Sólo el 29% asegura que están bien o muy bien integrados, el porcentaje más bajo de entre los seis países (EEUU, Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y España) investigados en la encuesta Transatlantic Trends Inmigration.
Este estudio, realizado por la German Marshall Fund de EEUU y por un grupo de fundaciones europeas (en España participa la Fundación BBVA), analiza cada año las percepciones que tienen los ciudadanos sobre la inmigración.
Según sus conclusiones, Alemania es el más favorable hacia los llegados de fuera mientras que Reino Unido es el más crítico, seguido de España, Italia y EEUU, «en donde las actitudes negativas son algo más moderadas». En un espacio intermedio se sitúa Francia.
En todos los países, la mayoría está de acuerdo en que la inmigración enriquece la cultura y en que los extranjeros están bien integrados. Así lo cree el 62% de españoles frente a un 33% que no ve tal integración. Pero España, donde más positivamente se valora esta integración de los inmigrantes, en general, es también donde más negativamente se valora la integración de los musulmanes. En el estudio se destaca que hay «una brecha muy alta» entre ambas apreciaciones.
Y es que en realidad, sólo un 3% afirma que los musulmanes están muy bien integrados y un 26%, que bien integrados, frente a los que opinan que están mal (el 34%) o muy mal (el 30%) integrados. Las valoraciones positivas son, sin embargo, más altas que en la encuesta del año anterior, en la que siete de cada 10 encuestados sostuvo que los inmigrantes musulmanes no se integraban.
Los resultados cambian bastante cuando se pregunta por las llamadas segundas generaciones de inmigrantes, que son los hijos nacidos en España de esos musulmanes. El 52% de los entrevistados cree que sí están integrados frente a un 38% que no.
Pero, nuevamente, los porcentajes son más bajos que en el caso de los hijos de los inmigrantes en general, de quienes sólo el 18% dice que no están integrados.
Estos datos contrastan con los de otra investigación, realizada este año por Metroscopia para los ministerios de Interior, Justicia y Trabajo, en la que el 83% de los musulmanes entrevistados se consideraba adaptado a la vida y costumbres españolas. Sólo el 10% decía relacionarse exclusivamente con personas de su misma nacionalidad y el 15% sostenía hacerlo únicamente con los de su religión. La mayoría afirmaba tener un dominio razonable del español y, entre quienes vivían en el litoral mediterráneo, un tercio aseguraba poder manejarse en catalán o en valenciano.
Entonces, ¿quién tiene razón? El estudio de la German Marshall no entra en esta cuestión, pero sí refleja en otras preguntas que hay tremendas diferencias entre lo que piensan los ciudadanos y lo que ocurre en realidad. Por ejemplo, se sobreestima «significativamente» el porcentaje de inmigrantes: en España representan el 12,2% de la población, pero los entrevistados creen erróneamente que son casi el doble.
También se equivocan al afirmar que hay más sin papeles (cerca de un millón, según algunas estimaciones) que inmigrantes en situación regular (5,1 millones).
Los entrevistados que en su mayoría suspenden la política migratoria del Gobierno saliente siguen considerando en un amplio porcentaje que la inmigración es más un problema que una oportunidad. El 55% cree que los extranjeros suponen una carga para los servicios sociales, el mismo porcentaje de los que piensa que hacen que bajen los salarios de los españoles.
A los responsables del estudio les ha sorprendido, no obstante, que la situación económica no haya hecho aumentar las percepciones negativas hacia los inmigrantes. De hecho, éstas se han reducido en relación a otros años. Al menos, la xenofobia no ha crecido por culpa de la crisis.
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