'Operación última oportunidad'
Los 'cazadores' de nazis lanzan una nueva campaña de recompensas para localizar contrarreloj a más de un millar de criminales tras la apertura de 584 sumarios
El Mundo, , 15-12-2011«Algunos disfrutan impunemente de una jubilación al sol, otros se ocultan tras pasaportes falsos. Su edad hará difícil llevarlos ante un tribunal, pero aún estamos a tiempo y la gravedad de sus crímenes hace que merezca la pena intentarlo». El jefe del Centro Simon Wiesenthal, Efraim Zuroff, presentó ayer en Berlín la Operación Última Oportunidad II, un postrero intento de llevar ante la justicia a criminales nazis que han conseguido evadirla durante seis décadas.
El detonante de esta operación de urgencia ha sido el reciente veredicto contra John Demjanjuk, de 91 años de edad y declarado culpable en mayo por un tribunal de Múnich, por complicidad en el asesinato de al menos 28.060 judíos en el campo de concentración de Sobibor, en Polonia.
Ha sido la primera sentencia de la Historia que culpa a un guardián de campo de concentración, a pesar de la ausencia de pruebas de que asesinase a los judíos con sus propias manos, dando por hecho que su participación en el engranaje del exterminio basta para un cargo de complicidad. El fallo ha reabierto la veda de la caza de nazis, puesto que desbroza una nueva vía judicial para juzgarlos. De acuerdo con los datos de los que dispone el Centro Simon Wiesenthal, entre abril de 2010 y marzo de 2011 se han reabierto en todo el mundo 584 nuevos sumarios contra presuntos criminales nazis a los que se suman otros 1.300 casos aún por investigar. Pero el tiempo apremia por la edad de los criminales y Zuroff ha anunciado una nueva tanda de recompensas a todo aquel que pueda proporcionar pistas sobre la identidad y el paradero de cualquier miembro de grupos de asalto o personal de vigilancia de los campos de concentración, sobre los que quiere estrechar el cerco con la mayor rapidez posible. Las recompensas serán determinadas por la importancia de los datos obtenidos a cambio y rondarán los 25.000 euros.
«Están ahí, agazapados en alguna parte, han conseguido escabullirse durante mucho tiempo, pero todavía podemos atraparlos», confía Zuroff, que subraya la importancia de los testimonios para poder llevar a cabo los juicios. «El tiempo se nos echa encima, el factor biológico juega en contra tanto por la edad de los criminales como por la edad de los testigos», advierte, en lo que considera una nueva etapa en la caza de nazis.
«Cuando estábamos dando por terminada nuestra misión, descubrimos que quedaba una última y en extremo interesante etapa gracias a esa sentencia y tenemos muchas esperanzas», asegura, recordando que la campaña Última Oportunidad I, lanzada por esta organización no gubernamental en 2005, dio como fruto testimonios y ayuda ciudadana que llevaron a 127 nuevos sospechosos. El Centro Simon Wiesenthal, que ha capturado a más de 3.000 nazis en su historia, dispone de una lista de criminales que no se han podido llevar a juicio por falta de testigos que puedan certificar que trabajaron en los campos de la muerte, y ahí es donde pide la colaboración de las víctimas vivas.
En esa lista de los más buscados se encuentra aún Alois Brunner, número dos de Eichmann y entrevistado en 1982 en Siria por la revista austríaca Bunte, a la que dijo que no sentía remordimiento alguno porque solo había «exterminado basura». También Aribert Heim, médico de Mathausen, apodado Doctor Muerte y supuestamente fallecido en 1992, aunque su tumba o su cadáver nunca han sido encontrados. Zuroff ha destacado además el caso de Klass Carl Faber, a quien se condenó a muerte en Holanda en 1944 por el asesinato de prisioneros, pero que logró huir a Alemania, donde se supone que vive, oculto, desde 1952.
La Fiscalía alemana ha reanudado ya centenares de investigaciones archivadas de ex guardias de los campos de exterminio nazis y otros sospechosos que podrían ser acusados ahora conforme al nuevo precedente judicial. Kurt Schrimm, jefe de la oficina de Crímenes de Guerra de la fiscalía, encausará de oficio a todos los compañeros de Demjanjuk en Sobibor que queden vivos, pero para juzgarlos «resultan imprescindibles los testimonios».
(Puede haber caducado)