Los nuevos madrileños |ECUATORIANOS
Ecuador, capital: Madrid (o casi)
El Mundo, , 12-12-2011Un día fueron los vecinos no españoles más abundantes en España, por encima incluso de marroquíes y rumanos. Hasta 140.000 ecuatorianos han llegado a vivir en la Comunidad de Madrid. Y subiendo. En pocos años, sin embargo, la crisis ha devuelto a su país a más de 22.000 de ellos.
«Todas las semanas recibimos alguna petición de ayuda para retornar a Ecuador», explica Vladimir Paspuel, presidente de la Asociación Rumiñahui. «También es cierto que muchos han conseguido la nacionalidad española», puntualiza.
Sea como fuere, sobre todo los varones ecuatorianos residentes en Madrid han sufrido las consecuencias del parón en la construcción de una forma notable. «Había miles de nosotros trabajando en la edificación de la T-4, el soterramiento de la M-30 y la construcción de nuevos PAU», añade Paspuel.
Aprovechando la libre entrada a España, sin necesidad de visado, vigente hasta 2005, dos grandes oleadas de inmigrantes aterrizaron en la capital. «La primera, a partir de 1998, mayoritariamente de mujeres, por la gran demanda de servicio doméstico que había al integrarse las mujeres españolas al mercado laboral», apuntan en Rumiñahui. Luego, desde 2002 en adelante llegaron los varones y los hijos, en los procesos de reagrupación familiar.
«Con los lógicos desajustes, aquí nos sentimos bien. Los españoles reconocen que somos muy trabajadores, nobles, callados, sufridos… Quizá de eso se ha derivado algún abuso. Las mujeres lo han dado todo en la atención a las casas y han educado a muchos niños españoles», reflexiona Paspuel.
Un mito sin base real afirma que los ecuatorianos en España provienen de clases sociales bajas. «La estadística, sin embargo, revela que el 22% de los nuevos vecinos de Madrid tienen estudios superiores», ilustran en la asociación. «Profesores, médicos, enfermeras, psicólogos… la mayoría de ellos».
De diversas clases sociales, los ecuatorianos en Madrid tienen en común su gusto por los encuentros con los compatriotas. «Es algo cultural. En nuestra tierra estamos siempre formando clubes y organizaciones de todo tipo. Y aquí hacemos lo mismo».
Religión y gastronomía son otros de los capítulos que les ayudan a mantener su identidad a miles de kilómetros de la tierra que les vio nacer. «La Virgen del Cisne y la de Quinche son nuestras advocaciones más potentes. Y aquí nos reunimos varios miles para sacarlas en procesión por las calles de Madrid», revelan varios ecuatorianos.
«Las familias nos reunimos muy a menudo. Familias en sentido amplio, con los tíos, los abuelos y los amigos más cercanos inclusive. Y ahí nunca falta la comida de nuestra patria», añaden. «Antes era más fácil comprar los alimentos de Ecuador, pero ahora han cerrado algunas de las empresas que los importan», se duelen, al tiempo que explican que cada vez más madrileños forman parte de sus encuentros y banquetes.
Carne y pescado
«Ecuatorianos y madrileños sentimos debilidad por la buena carne, los hornados, las fritadas y el yaguarlocro (sopa basada en sangre de res)», declara el presidente de Rumiñahui. No faltan tampoco los buenos pescados y mariscos, al estilo de los que se preparan en la costa ecuatoriana.
Y un sambenito más, de nuevo con poca base: «No es cierto que el dinero que ganamos acabe íntegramente en Ecuador. Sólo el 15% del sueldo se envía a nuestro país, a nuestras familias», explican. Además, recientemente han surgido nuevos proyectos de cooperación con las necesidades de sus poblaciones de origen: «Nos organizamos aquí y recaudamos dinero para obras en beneficio de toda la comunidad allí», detallan.
Trabajadores, nobles… y algo melancólicos. «Sobre todo los del interior del país. Por muy bien que estamos aquí, algunos siempre echarán de menos los colores y los sabores de la tierra», explica Vladimir Paspuel.
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