Jeannette Bougrab, el último fichaje de Sarkozy

«La cristianofobia es una realidad en Occidente», asegura esta hija de inmigrantes argelinos, crecida en barrios pobres y licenciada en Derecho, a la que el presidente ha ofrecido ser Secretaria de Estado para la Juventud

ABC, juan pedro quiñonerocorresponsal en parís, 10-12-2011

Jeannette Bougrab es el último gran descubrimiento político de Nicolas Sarkozy. Hija de inmigrantes argelinos, Bougrab creció en los barrios pobres de Déols y Orleans, entre hijos de inmigrantes negros, magrebíes y subsaharianos. Trabajando, estudió Derecho, su primera vocación, con notas brillantísimas que le abrieron las puertas del Consejo Constitucional, donde pronto fue descubierta por los juristas más influyentes, tentándola con una carrera política fuera de lo común.


En apenas año y pico, ha pasado de los oscuros pasillos del Consejo Constitucional a los estudios de radio y televisión, donde la guardia pretoriana de Nicolas Sarkozy cruza los hierros del poder político con los rivales más encarnizados, en la guerra política sin cuartel. Abandonada provisionalmente la carrera judicial por el cargo estratégico de presidenta del Alto Consejo contra la Discriminación, Sarkozy le ha ofrecido un primer cargo de Secretaria de Estado para la Juventud. Lo importante no es eso. Ella ya era miembro de varios consejos de administración (Instituto de Mundo Árabe, Federación Francesa de Asociaciones de Empresas de Seguros). Y profesora en el Instituto de Estudios Políticos. Una mujer de rompe y rasga, merece un puesto en primera línea de combate político. Ahí la ha instalado Sarkozy.


Ella aporta, además, notas humanas sobre las metamorfosis políticas, sociales y culturales de Francia: hace días, Bougrab fue la encargada de imponer las insignias de la Legión de Honor a un viejo oficial partidario de la Argelia francesa, Hélie de Saint – Marc. La ceremonia tenía un punto dramático: la hija de un inmigrante, antiguo «harki» (argelinos partidarios de Francia en la guerra de la independencia), imponiendo la condecoración más alta a un soldado que pudo ser fusilado por rebelarse contra la decisión del general De Gaulle de «ceder» Argelia. Tantos años después, la hija de inmigrante pobre rompió a llorar abrazando al viejo soldado: «Gracias, gracias infinitas, por no abandonar a sus soldados en la hora fatal, cuando todo estaba perdido».


Pero Jeannette Bougrab tiene muchas otras facetas. Próxima a la «derecha popular», también sale al paso de la violencia anticristiana: «Hay una cristianofobia en muchos países de Oriente, sin duda. Pero la cristianofobia también es una realidad en Occidente. Sería ilusorio velarse el rostro con esa realidad». «Conservadora social», insiste en otros problemas de fondo: «La juventud que vive en las grandes ciudades sigue siendo víctima de una situación muy marcada por el paro, la pobreza. Debemos trabajar mucho más en esos terrenos».


Curtida en las peleas callejeras de los barrios pobres, Bougrab tiene un francés feroz cuando entra en el cuerpo a cuerpo de la guerra política sin cuartel: «[el candidato socialista François] Hollande se deja arrastrar por los encantamientos de la demagogia, cuando habla de los jóvenes. Se nota que habla de oídas. Se nota que nunca ha estado cerca de jóvenes con problemas. Tiene un discurso ilusorio, de gente bien, bien instalada en sus dorados despachos políticos, lejos de la ventisca de las calles de los barrios pobres, donde la violencia es una realidad inquietante».


Alta, guapa, serena, mordaz, Jeannette Bougrab viste con frecuencia modelos de Yves – Saint – Laurent. Los colores vivos, la seda natural, los perfumes caros le van bien a una mujer que impone mucho respeto. Incluso a la guardia pretoriana de Sarkozy.

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