Un jurado juzga a un hombre acusado de matar a otro por celos en Hernani
La vista del juicio comenzará el lunes con la selección de sus integrantes. Eduardo Benítez murió de dos tiros de escopeta cuando estaba en una parada de taxis con la pareja del agresor
Diario Vasco,
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09-12-2011
Será el sexto juicio con jurado que este año se celebre en la Audiencia de Gipuzkoa. Quien esta vez se sienta en el banquillo es un vecino de Pasaia que hace dos años y medio mató a un joven de Hernani que había iniciado una relación con quien hasta entonces había sido su pareja.
El juicio comenzará el próximo lunes con la selección de los miembros del jurado. Sus once integrantes deberán pronunciarse sobre unos hechos que tuvieron lugar el 16 de mayo de 2009. Habían pasado diez minutos de las seis de la mañana cuando dos disparos de escopeta acabaron con la vida de Eduardo Benítez, de 30 años, vecino del barrio de Zikuñaga. La víctima se encontraba sentada en un banco en compañía de la pareja del agresor.
El homicida, Sergio Jesús O.R., de 36 años, actuó presuntamente movido por celos. El acusado mantenía una relación sentimental con la mujer. Ambos residían en la misma vivienda, si bien, según la Fiscalía, unos días antes ella le había hecho saber que la convivencia «no iba bien» y que quería poner término a la misma.
La víspera de los hechos, la mujer acudió con total normalidad a su trabajo en el bar Agrícola, en Irun. Al término de su jornada laboral, sobre la una de la madrugada, se trasladó a Lasarte – Oria, al bar Also, donde había quedado con la víctima. Allí, según el escrito de calificación de la Fiscalía de Gipuzkoa, ambos tomaron varias consumiciones y unas horas más tarde se dirigieron a Hernani. La pareja se trasladó a la parada de taxis de la localidad con el propósito de que la mujer cogiera un vehículo que le llevara a su domicilio en Pasaia.
En busca de la mujer
El escrito de la Fiscalía precisa que aquella misma madrugada, a una «hora no determinada», el acusado salió del domicilio en busca de la mujer. Relata que el procesado introdujo en el coche una escopeta semiautomática de gases que se encontraba en perfecto estado de funcionamiento, así como varios cartuchos.
En el transcurso de la noche, el inculpado, que es cazador y posee la correspondiente licencia de armas, cargó la escopeta y deambuló con el coche por distintos puntos hasta que a las 5.52 horas llamó por teléfono a su pareja. Esta, sin embargo, no contestó. Seis minutos después, el acusado insistió y volvió a marcar el mismo número. Tampoco esta vez hubo respuesta.
A las 6.03, la mujer descolgó una nueva llamada. El acusado le preguntó dónde estaba y ella le contestó que se hallaba en la parada de taxis de Hernani. Minutos después el presunto asesino se personó en el lugar. Estacionó el coche en la intersección de las calles Urbieta e Ispizua y se dirigió a la parada, donde halló a su pareja y a la víctima.
Una vez frente a ellos, el inculpado, según sostiene la acusación pública, les increpó y exigió a la mujer que se fuera con él a casa. Esta le respondió que «ya hablarían después». Entonces, el acusado volvió al vehículo y apareció de nuevo ante ellos con la escopeta en la mano. Seguidamente, efectuó dos disparos contra Eduardo Benítez a una distancia de entre 30 y 50 centímetros. La muerte fue inmediata.
A continuación el acusado huyó del lugar en el mismo vehículo con el que se había desplazado. Doce horas después fue detenido en Trintxerpe.
El ministerio fiscal imputa al acusado un delito de asesinato por el que reclama veintidós años de cárcel. La acusación pública estima que la víctima no pudo percatarse de la presencia del acusado ni reaccionar ante la agresión. La Fiscalía atribuye esta falta de respuesta al consumo de bebidas alcohólicas y cannabis que el joven fallecido había consumido aquella noche y que «disminuían sus facultades.
Indemnización
Además de la pena de prisión, la fiscal pide que el procesado indemnice a los padres del fallecido con 100.000 euros.
En el proceso están personados. ademas de la Fiscalía, la familia de la víctima, que ejerce la acusación particular, así como el Ayuntamiento de Hernani como acción popular.
La defensa del procesado, por su parte, solicita la absolución al considerar que el acusado no cometió los hechos que serán enjuiciados.
Con este serán ya seis los juicios con jurado que se han celebrado durante este año en Gipuzkoa. El primero tuvo lugar en febrero. La víctima fue José Luis Jiménez Muza, un hombre de etnia gitana que fue abatido de dos disparos de escopeta en Donostia. Le siguieron los casos de Benito Mujika en Lasarte – Oria y el de un vecino de Aretxabaleta que murió a manos de su hermano, afectado de esquizofrenia. A estos tres hay que sumar el celebrado por las muertes de Elena Cal en Tolosa e Ignacio Aierbe en Berrobi.
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