Supervivientes en la Zona Norte

Las Provincias, LOLA TORRENT | ALICANTE., 04-12-2011

En la parroquia de Colonia Requena, en pleno corazón de la Zona Norte de Alicante, un grupo de mujeres de diferente origen, cultura y religión traspasa el umbral del recinto cada día. En otros tiempos era para recoger una bolsa de comida o de ropa. Actualmente lo hacen para recibir clases de capacitación laboral. Forman parte de un programa pionero a nivel provincial denominado ‘Currelando, se currela’ consistente en ayudar al colectivo de mujeres inmigrantes a encontrar un trabajo como empleadas domésticas, un segmento del mercado laboral en el que siempre hay demanda. Las mujeres reciben formación teórica y práctica para desarrollar labores de limpieza, cuidar niños, ancianos o personas dependientes, y preparar platos de cocina española. Si la evaluación final es positiva, entran a formar parte de una bolsa de trabajo que en la mayoría de los casos acaba en un empleo, ya que la parroquia actúa de mediadora ante las personas interesadas en contratarlas.

Desde el año 2007 que se puso en marcha esta iniciativa, 312 mujeres han realizado los cursos, y de ellas, 212 lograron encontrar un puesto de trabajo.

El equipo humano del programa está compuesto por Roque Cañizares, párroco de la iglesia de Colonia Requena e impulsor de la iniciativa, una trabajadora social, tres monitoras y 19 voluntarios del barrio, que son los encargados, entre otras tareas, de impartir los diferentes cursos. Son enfermeras, maestras, o simplemente personas a quienes la experiencia las ha hecho buenas cocineras o las mejores cuidadoras de su casa y de los suyos. Mediante entrevistas personalizadas, se realiza un seguimiento de los progresos y se llega a un mayor conocimiento sobre el perfil de cada una de ellas para poder avalarlas frente a posibles ofertas de trabajo.

Roque Cañizares explica que el programa está destinado a mujeres inmigrantes sin empleo porque era el colectivo más numeroso que se acercaba a la parroquia en busca de ayuda. El primer paso que dieron en su día fue abrir una bolsa de trabajo, «pero nos dimos cuenta de que para dar la cara por ellas, y tener más garantías como mediadores que somos, teníamos que conocerlas», explica. Fue entonces cuando supo de la existencia de una iniciativa que se desarrollaba en el municipio valenciano de Museros que unía con éxito formación y mediación laboral. Y decidieron ponerla en marcha en Alicante. Además de ayudar a muchas mujeres sin recursos a conseguir un empleo, el programa ha logrado un segundo objetivo. «Queríamos que los voluntarios que forman parte del programa fueran gente del barrio para propiciar un mayor conocimiento de los inmigrantes y ayudar a conseguir una mayor integración». Conocerlas, saber sus nombres, las historias que les llevaron a dejar sus países de origen, sus problemas y su forma de ser, ha propiciado una mejor convivencia en el barrio. «La convivencia con ellas durante los cursos ha hecho cambiar la visión de mucha gente en este barrio», asegura Roque.

Organizaciones

El programa cuenta con un presupuesto anual de 70.000 euros, y está financiado por el ayuntamiento de Alicante – dentro del Plan Integral Barrios de la Zona Norte – , Caritas, el Ministerio de Trabajo e Inmigración, Bancaja, La Caixa y CAM. En total se realizan siete cursos al año de 60 horas cada uno de ellos. Desde su inicio en abril de 2007, el programa ‘Currelando, se currela’ ha impartido un total de 32 cursos de capacitación laboral.

Este año han sido 76 las mujeres que han realizado los cursos, de las cuales 50 ya han conseguido un empleo. La mitad de las mujeres que han entrado en 2011 a formar parte de este programa de capacitación laboral son de origen suramericano, fundamentalmente ecuatorianas. Les siguen en número, con un 24 por ciento del total, las mujeres de origen árabe procedentes de Marruecos y Argelia. «El hecho de que el programa se desarrolle en una parroquia no quiere decir que tenga connotaciones religiosas. Las mujeres que participan en los cursos tienen creencias y culturas de todo tipo y aquí se respetan mucho. El plano religioso queda al margen de esta iniciativa», explica la trabajadora social de la parroquia, Vicky Garberí.

En los dos últimos dos años se han producido cambios en el perfil y en el número de mujeres que solicitan su ingreso en este programa. Por un lado, según relata Garberí, la crisis económica ha provocado el retorno de muchas de ellas a sus países de origen u otros lugares con más posibilidades de encontrar trabajo, y por otro, ha aumentado el número de mujeres inmigrantes con estudios superiores que no encuentran otro tipo de empleo. «En un principio quienes venían eran chicas con escasos estudios, que en su tierra natal habían trabajado en el campo, en servicio doméstico o se hacían cargo del cuidado de la familia. Ahora, en cambio, tenemos mujeres con estudios universitarios o que ocupaban buenos puestos en sus países e incluso aquí en España. Antes de la crisis tenían más donde elegir, y ahora es difícil. Pero son trabajadoras natas, son supervivientes», afirma Vicky Garberí.

Otro aspecto novedoso que se está produciendo como consecuencia de la crisis es que hay mujeres que hicieron los cursos en los años 2007, 2008 y 2009 que han pedido ahora ser incluidas de nuevo en la bolsa de trabajo tras quedarse en el paro después de haber estado empleadas mucho tiempo.

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