El comercio chino quiere 'barra libre'
Trescientos dueños de tiendas de alimentación denuncian que no les dan la segunda licencia para vender vino y cerveza y la imposición de multas que no pueden pagar
El Mundo, , 29-11-2011Los turistas que paseaban por la Plaza de Cibeles ayer por la mañana no creían lo que estaban viendo. ¡Una manifestación de chinos en el centro de Madrid!. Y no era para exigir más libertad en su país. Pedían libertad en España, en Madrid, especialmente en el centro de la ciudad donde no les dejan vender ni vino ni cerveza.
Trescientos propietarios de tiendas de alimentación regentadas por ciudadanos originarios de China se concentraron ayer frente al flamante Ayuntamiento para exigir al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que no les discrimine por su nacionalidad.
Estos establecimientos necesitan desde el año 2002 (Ley del Botellón) una segunda licencia para vender alcohol y con la disculpa de que hay botellón sólo ha conseguido ese codiciado papel un 25% de los 3.000 establecimientos que hay en la región. Se calcula que 9.000 personas trabajan en estas tiendas.
El problema es que si la Policía les caza vendiendo vino, cerveza o cualquier otro tipo de alcohol, les ponen multas de 30.000 euros. Y las ponen. Que se lo digan a los que ayer exhibían sus sanciones como si fuera una maldición.
Los manifestantes presentaron en el registro municipal más de 200 solicitudes de la denominada segunda licencia, aunque tienen poca esperanza de conseguirlas. Si fueran españoles, y tuvieran poderosos lobbies, no habría problema, pero son chinos, y el Ayuntamiento no contesta con silencio administrativo, lo que les sirve para ser sancionados con multas importantes.
Pedro Zhang, presidente de la Asociación de Comerciantes Chinos de España, dijo ayer que los 3.000 establecimientos de alimentación chinos de la región están abocados al cierre total en los próximos meses si no pueden vender una simple cerveza o una botella de vino para cocinar o beber.
Zhang dijo: «Yo creo que la palabra persecución o acoso corresponde al caso de una tienda de 50 metros cuadrados que es multada tres veces en sólo una hora y por los tres mismos agentes».
Estos trabajadores chinos viven en sus modestas tiendas y no tienen jornada laboral ni días de fiesta. Dicen que ganan 1.000 euros al mes. Si se les ha ocurrido poner la tienda en los distritos de Centro, Arganzuela, Usera o Villaverde la segunda licencia es misión imposible, según explican.
Los poderosos tenían impedimento en vender después de las 22.00 horas en las llamadas tiendas de conveniencia, negocios con un mínimo de 18 horas al día de funcionamiento, con una superficie menor a 500 metros cuadrados y que reservasen un espacio de entre el 20% y el 35% a la venta de libros, prensa, vídeos y música… Se movieron y el Gobierno regional y la oposición votaron una reforma de ley a su favor. Hoy en estas tiendas pueden vender alcohol. Los chinos también pagan sus impuestos, pero no pueden vender alcohol.
Alfonso Tezanos, presidente de la Federación de Empresarios de la Comunidad Autónoma de Madrid (FEDECAM), se empeñó en hacer un trabajo con estas empresas para que legalizaran su situación y pagaran las mismas licencias e impuestos. Ahora que son legales, tampoco les dan la segunda licencia. Se calcula que cada una de estas tiendas paga unos 6.000 euros de impuestos al año, sin contar el IVA. «Estamos dijo Tezanos siendo testigos de una mala praxis por parte de la Administración Local a la hora de sancionar a los comercios chinos. No se persigue la eliminación del botellón, sino el cierre de los comercios regentados por ciudadanos orientales».
Los chinos han bajado su facturación un 60%. Hay muchos clientes que si saben que no pueden comprar una cerveza se van a otro establecimiento.
Ayer, tras una corta marcha con las banderas de China y España, presentaron más de 200 solicitudes para la segunda licencia. Tienen poca fe y afirman que están seguros de que el Ayuntamiento de Madrid seguirá ignorando la petición para poder ser legales en la capital de España.
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