Colaboración

Una de fiscales, y policías 'latin kings'

Diario de Noticias, por javier indurain eseverri, SOS Racismo/SOS Arrazakeria, 28-11-2011

UNA operación conjunta de la Policía Foral y la Policía Municipal de Pamplona se ha saldado con la detención de 15 jóvenes supuestos latin kings y una docena de jóvenes – de una banda latina denominada Los Sangre (en inglés blood) – , nos informan esta semana los medios de comunicación. Nos siguen informando de que los detenidos estarían relacionados con delitos de lesiones, trapicheos de drogas, reyertas, agresiones sexuales…, pero se les acusa de un delito de asociación ilícita, que significa penalmente que aunque no hayan cometido un hecho delictivo, la pertenencia a un grupo ilícito es ya un delito.

Ante esta información, yo preguntaría: ¿Por qué una persona que está relacionada con delitos de lesiones, trapicheos de drogas, reyertas, agresiones sexuales no está detenida? ¿Por qué no hay pruebas, porque se trata de meras suposiciones policiales? ¿Por qué se detiene a casi 30 personas si no hay pruebas de que hayan cometido delitos de lesiones, trapicheos de drogas, reyertas, agresiones sexuales? ¿Por qué la asociación comete esos delitos aunque no haya pruebas? ¿Porque se trata de meras suposiciones policiales? ¿Porque nadie es inocente hasta que se demuestre lo contrario?

Como soy activista antiracista leo y recuerdo. Leo en la noticia que “el propio fiscal jefe del TSJN, Javier Muñoz, alertó durante la apertura del año judicial sobre la actividad de estas bandas en Navarra”. Recuerdo que el mismo fiscal jefe ya lo alertó en la apertura del año judicial de 2006, recuerdo que, junto a compañeras de SOS Racismo/SOS Arrazakeria, escribimos una carta a los periódicos cuyo contenido cobra actualidad con estas detenciones y que trataré de resumir.

En 2006 nos decía el fiscal jefe que “existen bandas juveniles potencialmente peligrosas”, “tienen estatutos escritos”, cuyo objetivo “no es la comisión de delitos, sino autoafirmarse, mostrar su poder”. Se le contestó al fiscal que suponíamos que para hacer unas declaraciones tan graves, que podían producir alarma social, tendría datos que lo corroborasen. Jamás presentó en público dato alguno, tampoco los estatutos escritos de estas bandas.

En la carta decíamos que era “opinión de SOS Racismo/SOS Arrazakeria que, si las opiniones del fiscal jefe fuesen una realidad basada en datos y estudios rigurosos, la situación debiera ser atajada con la debida diligencia y prudencia y no desde la alarma social”. También hacíamos referencia a experiencias que con “la debida diligencia y prudencia” trataban de gestionar mejor este tipo de fenómenos, como el llevado a cabo por el Ayuntamiento de Barcelona.

El mismo mes de 2006, en que el fiscal hacía sus declaraciones, se inscribía en el Registro de Asociaciones del departamento de Justicia de la Generalitat la Organización Cultural Reyes y Reinas Latinos de Catalunya: “El grupo fomentará las relaciones interculturales, promoverá la educación en valores y difundirá los Derechos Humanos”. Ello era el resultado de un largo proceso de reuniones de las instituciones con los y las jóvenes latin kings o latin queens, de consultas y asesoramiento con personas y asociaciones con experiencia en bandas callejeras. Un proceso en el que no se rehuyeron los problemas, sino que se trató de buscarles solución: “los latin kings no eran una banda ilegal, algunos de sus miembros sí que habían cometido actos ilegales, pero eso no afecta a todo el colectivo”; “actuamos contra un delito que comete una persona, no contra un colectivo”; “no se debe coger la parte por el todo”.

Según las propias instituciones se trató de un proceso en el que “la implicación de las autoridades ha sido fundamental”, en el que se llegó a conclusiones como que “las sanciones policiales no son la solución”, en el que se analizó las causas del desarraigo y las condiciones de la acogida: “dejan sus países obligados por sus padres y, al emigrar, buscan en el grupo una segunda familia”, “la sociedad catalana nunca estuvo preparada para recibir la inmigración”, “tienen que integrarse, pero sin perder su identidad”.

Todo esto se dijo en público en 2006, en Barcelona y en Navarra. Qué se ha hecho después de 5 años: modificar el Código Penal para tipificar como delito la pertenencia a asociación ilícita y aplicarlo por primera vez en Navarra para detener a casi 30 jóvenes.

Como decíamos también en la carta: “SOS Racismo/SOS Arrazakeria es una organización que,… cree que el fenómeno de la inmigración puede ser un factor de enriquecimiento social y personal, pero siempre dependiendo de cómo lo gestionemos”.

Efectivamente, el futuro de nuestra sociedad depende de cómo gestionemos los retos que se nos plantean. El de la convivencia con nuestros nuevos vecinos y vecinas es uno de ellos. Ya sería hora de empezar a hacerlo bien.

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