Un guardia civil y su padre frustran un asalto a la joyería familiar
La Verdad, , 26-11-2011Francisco y Segunda, ayer en su establecimiento de joyería. :: PACO ESPADAS
Ir a por lana y salir trasquilado. Algo así se encontraron los dos jóvenes rumanos que ayer trataron de robar en la céntrica Joyería Navarrete, después de que la intervención del marido de la dueña, Francisco Ceferino, y su hijo dieran al traste con sus planes y con uno de ellos ya a buen recaudo de la Guardia Civil. Precisamente el cuerpo al que Francisco perteneció durante décadas y en cuyas filas su hijo presta servicio en la actualidad.
La historia del intento de atraco al peor lugar posible comenzó a gestarse hace días, cuando dos jóvenes de origen rumano – según explicaron los propietarios del negocio – se presentaron al menos en dos ocasiones en la joyería, con el fin de conocer de primera mano la mercancía.
Segunda Navarrete, propietaria del negocio, explica que ambos se habían interesado en cordones de oro, «a ser posible, los más grandes». Ayer, a las diez de la mañana, los jóvenes se presentaron en la joyería con el fin de realizar la adquisición del material que ya conocían. Pero quien les abrió la puerta fue Francisco. Por si fuera poco, su hijo también estaba presente en el negocio, oculto a los ladrones en la trastienda.
Con la manta de joyas repleta de cadenas y cordones delante de ellos sobre el mostrador, uno de los jóvenes pegó un tirón intentando escapar con las joyas al tiempo. Alarmado por los gritos de Segunda, el hijo del matrimonio salía de las trastienda, enzarzándose en una pelea con uno de los atracadores en la que pronto contó con la ayuda de su padre. Mientras los dos caían al suelo, Segunda también acababa rodando al intentar frenar al segundo atracador, el cual conseguía huir, eso sí sin botín alguno.
Mientras, padre e hijo conseguían al fin reducir al primer atracador, que incluso acabó sangrando por la violencia del forcejeo.
Poco después, la Benemérita procedía a la detención del atracador retenido, a la vez que montaba un dispositivo para buscar al fugado.
Por otro lado la noche anterior al atraco, se producía un robo en una vivienda situada en el paraje de las Cruces, en la carretera que une Alhama con Pliego. Los cacos accedían a la casa rompiendo una reja, llevándose todos los electrodomésticos, y diverso material agrícola. Para sacar todo lo sustraído, los amigos de lo ajeno, reventaron posteriormente la puerta principal de la casa desde dentro de la misma.
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