SUCESO
Rescatan a una embarazada en el incendio de un piso en Vigo
La Voz de Galicia, , 25-11-2011«Tragué mucho humo y me tuvieron que llevar al hospital en ambulancia», relató a este diario la joven.
«Tragué mucho humo y me tuvieron que llevar al hospital en ambulancia», relató a este diario la joven.
Una mujer embarazada de siete meses tuvo que ser rescatada de un séptimo piso por los bomberos tras el incendio declarado de madrugada en el edificio número 89 de la calle Pizarro, en Vigo. A las 2.30 horasla Policía Local recibió el aviso del siniestro, alertados por el 112. Al llegar allí, algunos vecinos ya habían bajado a la calle. Del inmueble salía gran cantidad de humo y, tras acceder al edificio, localizaron el foco del incendio en un piso de la cuarta planta.
«Tragué mucho humo y me tuvieron que llevar al hospital en ambulancia», relató a este diario la joven embarazada, Esther Machaca, inmigrante latinoamericana, tras ser dada de alta en el centro hospitalario. «Me pusieron un papel de celulosa en la boca y salía negro al exhalar aire», señaló. En el hospital le aplicaron ventilación asistida y ahora ella y el feto se encuentran en buen estado de salud.
Para bajar a la mujer encinta desde el balcón de la séptima planta, los bomberos tuvieron que usar el brazo articulado que desplegaron en la calle Pizarro de madrugada.
Un cortocircuito
Un cortocircuito en un arcón congelador fue el origen del fuego que destruyó el salón del piso cuarto B en en el número 89 de la la calle Pizarro ayer de madrugada, según manifestó a este periódico Viky Iglesias, inquilina de la vivienda. El inmueble tiene más de 40 años de antigüedad y las 14 viviendas son de un propietario que las tiene arrendadas. Fue la propia Viky la que avisó a los vecinos de que había fuego.
Durante las labores de extinción de las llamas, que se prolongaron durante casi dos horas, los bomberos desalojaron a los vecinos de los pisos inferiores, mientras que a los de los superiores les indicaron que cerraran las puertas de acceso y que se asomaran a las ventanas para poder respirar. Manuel Estrada Saiz, que reside en el edificio desde que se construyó, fue uno de que tuvo que atrincherarse en el interior de la vivienda. «Estaba la casa toda llena de humo y tuvimos que poner toallas mojadas junto a la puerta. Después salimos al balcón con una bata encima, pasando frío», contó.
Uno de los vecinos que salió a la calle fue el cubano Michael Incháustegui, un joven de 30 años que trabajaba en el astillero Barreras hasta que recientemente se quedó en el paro. «Sentí el timbre. La propia vecina de la vivienda que se estaba quemando nos avisó. Estábamos toda la familia durmiendo, mi mujer, mi suegra y nuestro hijos. les dije cojan toallas mojadas y refrescos y bajamos por las escaleras a la calle. Mi señora, un poco más, y se ahoga a la altura del segundo piso».
Una habitación y el salón comedor del piso incendiado resultaron totalmente calcinados mientras que el resto de la casa se vio dañada por el humo y el agua empleada por vecinos para intentar apagar el fuego. A las 4.15 horas, el resto de los vecinos desalojados del inmueble pudieron regresar a sus viviendas.
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