Cuando llega el invierno...

Cientos de indigentes, sin identidad y en el ostracismo, vagan por las calles de la ciudad en busca de refugio

ABC, JAVIER MACÍAS, 22-11-2011

Es sencillo entrar en la calle, pero muy difícil salir de ella. Con la llegada del frío, son cientos los indigentes que no tienen donde dormir que se ven desamparados, vagando por las calles buscando sitios donde poder resguardarse. Ahora, cuando la crisis azota y cada vez son más aquellos que lo pierden todo, hasta su identidad, a pesar de las mútiples asociaciones que les atienden, no hay albergues suficientes para tantas personas.

Muchos de ellos no existen. Para ellos no hay ayudas ni subvenciones. Y alguien que no tiene ni DNI, que vive en el ostracismo más absoluto, salir de esa situación se torna en la tarea más complicada. En Sevilla, el año pasado había «censados» alrededor de trescientos, ya va subiendo.

Si usted pasea por el entorno del Puente de Triana, en la Nave del Barranco no encontrará aún el Mercado Gourmet que el Ayuntamiento quiere hacer en el emblemático edificio de Eiffel, sino a una decena de indigentes durmiendo a la intemperie en la zona del porche que da al paseo fluvial. La Asociación «Sine Domus», coordinada por Rosa María de Luna, acude cada miércoles a repartir ropa de abrigo y alimentos. La ruta semanal comienza en el Arenal, Puerta de Jerez, los bajos del Marqués de Contadero, Nave del Barranco y Marqués de Paradas.

Rosa María cuenta a ABC que los indigentes que están refugiados en la Nave del Barranco «no van a durar mucho tiempo allí, pero al menos están resguardados». Según comenta, la mayoría de los casos que se encuentran por la calle son inmigrantes o españoles que tienen problemas de adicción o psíquicos, aunque «la crisis está echando a la calle a mucha gente que se quedan parados y se les agota el desempleo». Aunque no es frecuente encontrar casos de familias normales que acaben en la indigencia, sí que aumentan cada vez más las personas que buscan en la basura o acuden a comedores sociales. «No tienen oportunidad de nada, no pueden encontrar trabajo…», dice nuestra interlocutora.

Rosa María cuenta que «una vez nos encontramos un caso de un ingeniero que estaba en la calle, pero no por la crisis, sino por una ludopatía».

La realidad es que en Sevilla no existen suficientes albergues para acoger a tal cantidad de indigentes. Está el centro de baja exigencia de la avenida Juan Carlos I, que «está a tope». Luego, hay otro en Perafán de Ribera, que ocurre lo mismo. La responsable de «Sine Domus» señala que «hay unas monjitas que preparan unas 20 hamacas, cerca de este último, cuando llega el invierno. Hay tanta cola que tienen que elegir quien pasa, preferentemente enfermos y mujeres».

Por este motivo, desde las asociaciones de ayuda a los indigentes urgen al Ayuntamiento a instalar albergues suficientes para estas personas que no tienen posibilidades, como ocurrió hace unos años con los bajos del Marqués de Contadero, que fueron habilitados. «El Ayuntamiento dice que no tiene dinero —señala—, pero estamos en ello». Lo único positivo: que no se ven niños durmiendo en la calle.

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