Uno de cada cinco contratos en octubre se hizo a trabajadores extranjeros
Diario Sur, , 19-11-2011Los extranjeros eligen Estepona para algo más que para unas vacaciones. Uno de cada cinco contratos laborales que se firmaron en el pasado mes de octubre se hicieron a extranjeros, es decir, el 21,47%. En concreto, fueron 269 las personas de otros países que consiguieron trabajo de los 1.253 contratos que se formalizaron en el municipio. La gran mayoría de los puestos que han encontrado son temporales, y solo 20 han conseguido un empleo indefinido, según los datos publicados por el Observatorio Argos, institución perteneciente al Servicio Andaluz de Empleo.
Con todo, el desempleo sigue azotando la localidad; de los 7.555 parados del municipio que hubo en octubre, 1.684 eran extranjeros. Si se compara el número de contratos realizados a foráneos en el mes de octubre con los de septiembre, se observa un descenso. En concreto, se firmaron un 5,2% menos, y el paro en este colectivo aumentó un 3,42%. Sin embargo, la variación interanual es positiva, con un 8% más de personas de otros países que han encontrado trabajo.
El perfil más aceptado ha resultado ser una persona con estudios secundarios de entre 25 y 44 años, aunque cabe destacar que también hay más demandantes de empleo de esa franja de edad que de otras. Solo el 18,2% de los contratados superaba los 44 años. Por otra parte, el 5,5% tenía estudios postsecundarios.
El número de hombres y mujeres contratados fue prácticamente igual, 136 y 133, respectivamente. El 55% no pertenece a la Unión Europea. De los extranjeros que demandan empleo, abundan los marroquíes – 38,99% – , seguidos de los rumanos – 6,83% – y de los originarios de Reino Unido – 6,10 % – .
Sobre todo se han incorporado a empresas dedicadas a la hostelería y a la construcción. Las empresas que engrosaron más su plantilla con foráneos los ubicaron en puestos elementales – 96 – y en puestos en servicios de restauración, protección o como vendedores – 88 – . Los cargos a los que menos han llegado han sido a los de director o gerente, ya que solo dos trabajadores lo consiguieron. Los puestos en servicios de restauración también son los más demandados por los extranjeros desempleados, con un 13,7%. Los que menos atraen a estas personas son los puestos de telefonistas o empleados de ventanilla, seguidos por los puestos en industrias manufactureras.
Un ejemplo de todas estas cifras es Aleksandra Broch. Esta vecina polaca, tiene 37 años y lleva menos de uno trabajando como asesora de turismo para el Ayuntamiento, aunque también ha pasado por el sector hotelero – estuvo en el hotel de lujo Kempinski – , por inmobiliarias, o por la torre de control del puerto deportivo.
Los idiomas que domina le han supuesto una gran ventaja para encontrar empleo en la localidad. Habla perfectamente el polaco, el español y el inglés y también tiene conocimientos de ruso y alemán. Incluso colabora ocasionalmente realizando traducciones para los juzgados y la policía.
«Me gustaba mucho Estepona, había venido de vacaciones, y me quedé por el clima y la gente, porque hace 14 años Estepona combinaba el hecho de ser un pueblo blanco y tradicional con un toque de modernidad y multiculturalidad», expresó Broch.
Ya tenía un hijo cuando llegó, y ha tenido otro en Estepona. Quien también ha encontrado la felicidad trabajando frente al mar del puerto deportivo es un médico de cabecera inglés llamado Peter Furness. «Grantham es una ciudad de Lincolnshire y allí pagaba muchos impuestos; Estepona me ha enamorado porque es un pueblo muy español», apuntó. El humor del doctor Furness, después de 22 años ejerciendo su profesión en Estepona, es muy español; «por mi consulta solo suelen venir guiris», mencionó mientras dejaba salir una carcajada contagiosa.
Mejor en pareja
A pocos metros de su consulta, en la avenida del Carmen, un matrimonio paisano de Furness también decidió emprender su aventura y trabajar en Estepona. Ivonne Valentine tiene un centro de belleza. «Vine con mi marido para trabajar en 2005 y estoy muy contenta», subrayó.
Rayman Valentine, su marido, es londinense de nacimiento, y tiene un restaurante vegetariano en el que trabaja como cocinero. «Me gusta Estepona porque no es el típico pueblo de la Costa del Sol», apuntó, a la par que alabó que la clientela autóctona sea agradecida y amable.
Todos ellos están enamorados de la ciudad donde una vez vinieron para relajarse y estar de vacaciones; la misma donde ahora trabajan duro, como esperan poder hacerlo algún día los 1.684 parados extranjeros que hay en el municipio.
«Me gusta porque no es el típico pueblo de la Costa del Sol»
«Por mi consulta en Estepona solo suelen venir ’guiris’»
«Vine con mi marido para trabajar y estoy muy contenta»
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