Los asesinos nazis del siglo XXI
Los crímenes de una banda xenófoba sacuden la conciencia de la sociedad alemana
El Mundo, , 16-11-2011El «maldito cerdo judío» que tan frecuentemente aparecía en las calles de Berlín en 1938 ha evolucionado hasta desembocar hoy en la expresión «brocheta de kebab», escrita bajo la imagen de un turco asesinado por neonazis. Los mismos asesinos dejaron constancia de ése y otros crímenes en cuatro vídeos de propaganda, un monumento audiovisual a la maldad y al cinismo que ilustra cómo, durante 13 años, ocultaron sus delitos bajo la apariencia de atracos a establecimientos turcos. La investigación apunta a que contaban con apoyo interno de los servicios secretos y ha impactado en las conciencias alemanas, que frecuentemente prefieren pensar en los crímenes nazis como cosa del pasado.
¿Quiénes eran? ¿De dónde salieron? Hoy sabemos que comenzaron con atracos de bancos para financiar sus actividades de extrema derecha. Después pasaron al verdadero objetivo y, a partir del año 2000, simularon atracos en los que asesinaron al menos a siete turcos y a un griego. La policía archivaba los casos como robos sin conexión entre ellos y, en 2007, cuando una agente de 22 años quiso seguir investigando, también fue asesinada. Pusieron una bomba en Colonia en 2006 e hirieron a 22 ciudadanos turcos, un acto terrorista nunca resuelto y que sus autores califican en los vídeos como «Acción Nacional Socialista Underground».
Sólo una disputa interna aún por aclarar ha permitido que la verdadera motivación de los crímenes salga a la luz. El pasado 4 de noviembre, alguien mató a dos de ellos en la misma caravana que empleaban para sus rutas asesinas y después la incendió. Los cadáveres fueron identificados como Uwe Mundlos, de 38 años, y Uwe Böhnhardt, de 34, fichados en 1997 como pertenecientes al grupo neonazi Thüringer Heimatschutz, desactivado en 2001. Inmediatamente cayó la tercera componente, Beate Zschäpe, de 36, quien ha cambiado de identidad al menos dos veces y declaró que actuaba sola.
Alguien, sin embargo, quería borrar pruebas e hizo explotar la vivienda de la localidad de Zwickau en la que vivía la «banda del döner». Entre los escombros y junto a varias armas aparecieron documentos que prueban que contaban con apoyo desde dentro de los servicios secretos. Se trata de «documentos ilegales-legales» que «normalmente son sólo para agentes encubiertos que trabajan por encargo del servicio secreto», según un críptico comunicado del Ministerio del Interior.
Esta conexión no es nueva. En su celo por controlar las actividades neonazis, los servicios secretos han incurrido en ridículos como el de 2003, cuando un intento de ilegalizar el partido NPD fracasó judicialmente debido a que la mayor parte de su directiva eran agentes infiltrados. Entre 1994 y 2000, Helmut Roewer, antiguo responsable del contraespionaje de Turingia, pagó 1,5 millones de euros por «servicios especiales» a activistas neonazis.
Esta vez, sin embargo, se ha comprobado que un agente estuvo físicamente en los escenarios de seis de los nueve asesinatos y que incluso fue testigo de uno de ellos sin evitarlo, lo que eleva a un nivel muy superior la implicación de la inteligencia alemana. El 6 de abril de 2006, cinco testigos presenciaron el asesinato del ciudadano turco Halit Y., de 21 años, en un cibercafé de su propiedad en Kassel. Uno de ellos huyó y sólo pudo ser identificado 10 días después. Fue suspendido, pero inexplicablemente las autoridades aceptaron su versión: no se había enterado del crimen ni había visto las noticias, por eso no acudió a declarar. Los miembros de la banda se referían a él como «pequeño Adolf».
Ahora, el ministro del Interior, Hans-Peter Friedrich, ha reconocido «graves errores de las fuerzas de seguridad»; la canciller, Angela Merkel, ha obtenido el respaldo de su partido, la CDU, para explorar las posibilidades de ilegalización del NPD, y Alemania se rasga las vestiduras al comprobar que esta célula terrorista ha estado matado impunemente y a su antojo por todo el país.
La policía ha detenido a otros dos acusados de prestar apoyo logístico y la sospecha de una ramificación densa planea sobre el caso. La detenida Beate Zschäpe ha pedido efectuar una declaración pública que podría dar muchas sorpresas.
>Análisis de Rosalía Sánchez.
(Puede haber caducado)