Los nuevos madrileños |ARGENTINOS

Los latinoamericanos más europeos

El Mundo, CARMELO PÉREZ, 14-11-2011

Filósofos de andar por casa, conversadores infatigables, amantes de las artes, dueños de las mejores carnes del mundo, los hispanohablantes con el acento más cautivador… Más de 30.000 argentinos conviven en la Comunidad entre los tópicos que les hacen famosos y sus esfuerzos diarios por salir adelante tras haber llegado aquí desde la tierra del tango.

Coinciden todos los entrevistados en que no se sienten extraños. «Siempre que se abandona un país queda la sensación de pérdida. Pero aquí inmediatamente nos integramos y establecemos lazos con los españoles. La relación cultural que siempre ha habido entre Argentina y España lo hace fácil», explica Poulette Centurión, que pisa tierra española desde 1976.

«La prueba de que estamos bien en Madrid es que no formamos guetos, como hacen los compatriotas de otros países. De hecho, apenas nos vemos», expone Centurión, que ejerce de tesorera en el Club Argentino. «Algunos nos encontramos en las recepciones de la embajada, pero no es frecuente. Argentina es un país muy al estilo de Europa, a diferencia de otros latinoamericanos».

Con todo, en la capital hay «algunos sitios de encuentro casual», en los que argentinos y madrileños comparten su común afición por el baile. «Hay parejas que acuden a academias de tango y luego a locales sociales donde bailan», concreta la responsable del club. «Y también el Colegio Mayor Argentino, en la Ciudad Universitaria, es punto de encuentro en contadas ocasiones».

En esos eventos culturales participan, mayoritaria pero no exclusivamente, los argentinos llegados a Madrid en un primer desembarco migratorio en torno al año 1976. «Por culpa de la dictadura militar que sufría Argentina vinieron muchos intelectuales huyendo de las represalias del régimen. Muchos profesionales cualificados llegaron aquí porque les resultaba imposible vivir en el aquel ambiente», rememora Poulette.

«A ellos se han sumado posteriormente otras camadas de compatriotas a raíz de los problemas económicos que acosaron al país y terminaron con la instauración del corralito. Entonces llegaron a Madrid personas de todas las clases sociales y capacitación profesional», coinciden varios de esos nuevos vecinos.

Ahora, unos y otros mantienen en España sus «fijaciones argentinas», en palabras de Centurión. «Nos adaptamos a lo que hay, pero un argentino siempre recordará la carne de su país. Tiene un gusto especial, por los pastos y por el tipo de ganado», explica. «Alguna carne refrigerada llega, pero no es fácil dar con ella. Además, están prohibidos todos los cortes con hueso, que son muy sabrosos y muy valorados en nuestro país», se duele.

No pocos establecimientos tratan de suplir ese vacío en los más populosos barrios de Madrid. «Los restaurantes De María y La vaca argentina son como nuestra casa», bromean algunos de los recién llegados.

Parrilladas

Dulces de leche, cruasanes al estilo argentino, sándwiches de miga… Los sabores de la tierra que les vio nacer son cada vez más accesibles gracias a las tiendas que algunos han instalado. «Compramos de todo un poco y montamos parrilladas en casa. Al final, la mitad de los que vienen son madrileños, porque ya son nuestra gente», dicen.

A pesar de todo, la crisis está acabando con los planes de futuro de no pocos de estos nuevos vecinos. «Cada día cuatro o cinco familias piden información para iniciar los trámites de vuelta a Argentina», confirman en su legación diplomática.

Este retorno es mucho más ágil para los profesionales cualificados, pues el Gobierno argentino tiene sendos planes de ayuda para científicos y para técnicos que desean volver a su tierra. «Más de 800 científicos que vivían en España se han acogido ya a esta posibilidad», explican.

Mi Buenos Aires querido… «Eso es cierto, pero Madrid es una ciudad encantadora», sentencia Poulette con un acento que ni las décadas de estancia en España ni los miles de kilómetros que le separan de su tierra han conseguido amortiguar. El castellano más cautivador.

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