Buscan a un marroquí que hirió de dos hachazos en la cabeza a un vecino

La Verdad, JORGE G. BADÍA, 10-11-2011

Mohamed y su padre muestran las heridas producidas con una barra de hierro tras la pelea registrada después de la agresión. :: V. V. / AGM

«Todo estaba lleno de sangre, pero – gracias a Dios – mi hermano está vivo». No anda equivocada la hermana de Miguel Ángel P. M. cuando habla de Dios y de un milagro, al referirse al hecho de que su hermano de 34 años siga en este mundo después de haber recibido dos hachazos en la cabeza el pasado martes. Ocurrió en la calle Antonio Machado y a manos, supuestamente, de Abderrahim M., un marroquí de 27 años sobre el que pesa ya una orden de búsqueda y captura a nivel nacional. No es para menos, ya que los hachazos que presuntamente propinó a Miguel Ángel en su vivienda a punto estuvieron de desencadenar un conflicto interracial en Fortuna, solo unos días después de que en otro punto de la Comarca Oriental como Abanilla, dos españoles apaleasen al boliviano Fernando Satosi Montaño. La comarca suma ya dos conflictos con tintes interraciales en menos de una semana.

Tras la agresión, ocurrida a las 20.45 horas, la familia de Miguel Ángel se puso en contacto con la Policía Local, que fue la que se ocupó de trasladar al herido hasta el servicio de urgencias «porque sangraba abundantemente y no podíamos esperar una ambulancia», según relatan fuentes policiales. Fue entonces cuando una decena de los hermanos y otros familiares de Miguel Ángel – armados con hierros y palos – se dirigieron hacia la avenida Vicente Medina, donde reside Abderrahim, para tratar de tomarse la justicia por su mano, una reacción fruto de la rabia y la impotencia por las lesiones que presentaba la víctima.

Al llegar al dúplex en que reside el presunto agresor, «comenzaron a golpear la puerta y empezaron a meter palos para abrir», relata uno de los compañeros de piso del supuesto agresor. Según Rachid Mouhtafad «nosotros estábamos cenando y no sabíamos qué pasaba, pero hicimos presión en la puerta».

Fue entonces – tal y como explica Badrrazak – «cuando unas diez personas tiraron una piedra enorme contra la puerta y nos dijeron que quemaban la casa mientras preguntaban por Abderrahim». La llegada de la Policía Local mitigó los ánimos de ambas partes, aunque solo momentáneamente, porque los familiares del herido siguieron buscando justicia por las calles de Fortuna. A bordo de cuatro coches se plantaron entonces en la calle Ortega y Gasset, para buscar a Abderrahim en casa de un conocido suyo. En esta espiral de violencia descontrolada, los familiares agredieron a Mohamed de 25 años y a su padre en su casa. «Nos dijeron que nos callásemos que llevaban una escopeta». Un extremo que niega la Guardia Civil, que registró los vehículos de todos los familiares, y asegura que «no había armas blancas, ni escopetas. Solamente llevaban palos», señalaron fuentes del instituto armado.

Para entonces eran las 22 horas y Fortuna se había convertido en poco menos que una ciudad fronteriza. De hecho, se pidieron refuerzos a la Guardia Civil, que cortó la avenida al tráfico y los peatones. En total, se sumaron 12 agentes de Archena, Abanilla, Abarán y Cieza junto a seis policías locales para frenar lo que podría haber sido una batalla campal, de no ser por la labor de las fuerzas del orden, y la cordura que pusieron tanto los vecinos de Fortuna y compatriotas marroquíes que no se creían lo que estaban viendo. «Parecía una película, una batalla campal» relatan algunos testigos de los hechos 24 horas después.

Una discusión por el alquiler

Hasta ahora solo han prestado declaración ante las autoridades los familiares de Miguel Ángel P. M., que mantienen que la agresión fue fruto de una discusión por un alquiler. Al parecer, este vecino de Fortuna regenta la cafetería El Caribe y cuenta con algún piso de alquiler. No obstante la Guardia Civil no descarta otras líneas de investigación, porque «lo que está claro es que la víctima y el agresor guardaban algún tipo de relación, aunque fuese mínima».

Según los cinco compañeros de Abderrahim M. «solo él sabe qué es lo que pasó por su cabeza para hacer eso». De hecho, afirman que en la tarde del martes «no lo vimos enfadado ni dijo nada. Solamente se marchó de casa y no regresó». Sus compañeros de piso aseguran que no es violento, «solo fuma marihuana a veces». La Guardia Civil ha registrado todos los pisos de Fortuna habitados por marroquíes para recabar pistas. Tras la agresión, Abderrahim no regresó al dúplex en la avenida Vicente Medina por lo que actualmente existe el dispositivo se centra en municipios próximos como Santomera, porque el supuesto agresor no huyó en coche y lo hizo rumbo al paraje de la Fuentecica.

Según ha podido saber este diario, Abderrahim cuenta con un hermano en Almería y no tiene antecedentes penales. Por lo pronto Miguel Ángel – tras ser atendido en el Hospital Morales Meseguer – se recupera de sus heridas, contusiones en las piernas y la espalda, además de los puntos de su cabeza que podrían ser entre 20 y 30.

La familia no ha querido pronunciarse sobre lo ocurrido, mientras que sus compañeros de piso reiteran que no saben nada: «Llevamos ocho años en Fortuna y nunca había pasado algo así, no queremos problemas con nadie». El hacha de cocina está en poder de la Policía Judicial y cuenta una hoja de unos 15 centímetros. La casa de la víctima también ha sido registrada, y se espera que próximamente pase a prestar declaración y presente una denuncia. A Abderrahim se le busca por un delito de lesiones, pero no se descarta que finalmente lo sea por tentativa de homicidio.

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