Rey pobre de la Gran Manzana

EL ZOO DEL SIGLO XXI / GEOFFREY MUTAI Ganador ayer del Maratón de Nueva York, dejó los estudios para sostener la granja familiar y trabajó para unos vecinos que le pagaron el pasaporte

El Mundo, MARÍA RAMÍREZ, 07-11-2011

Geoffrey Mutai creció con un gusto amargo. Desayunaba té y cereales sin azúcar, un bien demasiado preciado para su familia de agricultores en un pueblo del Valle del Rift. Como otros vecinos, empezó a correr para salir de la miseria. Con 11 años, se escabullía para ver a los atletas en los Juegos de Barcelona en una televisión en blanco y negro. «Les miraba y después experimentaba con los estilos de su carrera», contaría después Mutai.

Sus padres lograron mandarlo a la escuela primaria de la capital de la región, Nakuru, pero su carrera académica se truncó enseguida porque la granja familiar lo reclamaba y no había dinero para pagar el instituto. Era el mayor de 11 hermanos y sus manos se necesitaban entonces más que sus piernas.

Pero Mutai no se rindió. Lo que ganaba lo invertía en zapatillas o en papeleo para intentar salir del país. En 1999, trabajó para unos vecinos a cambio de que le pagaran la tasa del pasaporte. Tres años después consiguió clasificarse para una carrera mundial, en Jamaica, pero no llegó a competir porque no tenía certificado de nacimiento.

Con sus ahorros, se apuntó a un club de atletismo para un entrenamiento más profesional y empezó a competir en grandes carreras en Kenia. En la de Eldoret, en 2007, conoció a un cazatalentos holandés, que lo metió en el circuito internacional. Desde entonces, ha corrido en Mónaco, Rotterdam o Punta Umbría. Su gran triunfo fue en abril, en Boston, donde ganó el Maratón en el mejor tiempo de la historia: dos horas, tres minutos y dos segundos. Este récord mundial no está registrado, porque la carrera no cumple los requisitos del atletismo internacional por ser cuesta abajo y con un recorrido irregular. Ayer batió el récord de 2001 del Maratón de Nueva York y cruzó la meta después de correr los 42 kilómetros en dos horas, cinco minutos y seis segundos. Tras un comienzo discreto, aceleró en el Bronx e hizo los últimos 10 kilómetros en Manhattan solo hasta Central Park. Esta victoria le supondrá 70.000 dólares (51.000 euros) de premio por la marca. Para el discreto Mutai, sus triunfos son un milagro. Tras su victoria en Boston, dijo: «Lo veo como un regalo de Dios. No tengo nada más que decir».

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