La falta de expectativas lleva a más de 3.000 extranjeros a regresar a su país
La Verdad, , 04-11-2011El Dorado murciano se desdibuja como un espejismo para los miles de inmigrantes que, cansados de darse de bruces con el paro uno y otro mes, han comenzado a hacer las maletas para regresar a sus países de origen. La floreciente región que conocieron hace una década, sembrada de grúas de la construcción y de invernaderos que reclamaban miles de empleados para mantener el ritmo de producción, se ha esfumado como si solo hubiera sido un sueño. «Nos hemos despertado de golpe; nadie lo esperaba», se lamenta Fran, de 53 años, quien acaricia muy seriamente la idea de regresar a Ecuador si en unos meses no logra encontrar un empleo «de lo que sea». Su mujer y sus tres hijos, adelantando camino, ya han regresado a su tierra de origen, y él tiene el plazo marcado en el calendario: «Me quedan tres meses de subsidio. Si antes no encuentro nada, regreso».
Fran lleva meses ‘ayudando’ a decenas de compatriotas a embalar sus pertenencias para retornar a su país, donde lo que le espera no es mucho mejor. Como ellos, son ya más de 2.000 los inmigrantes en paro que se han acogido al Plan de Retorno Voluntario que puso en marcha el Ministerio de Trabajo a finales de 2009. Reciben la prestación económica por desempleo a la que tienen derecho en un pago único a cambio de no volver a España en un plazo de tres años. Pasado ese tiempo, podrán solicitar de nuevo permiso de residencia. La cifra se eleva hasta 3.000 si se suman las partidas de un millar de extranjeros por otras vías, como el retorno voluntario para los desempleados sin derecho a prestación y que llevan ya seis meses en paro. Estos ciudadanos reciben a través de varias organizaciones humanitarias – Cruz Roja, Cáritas, Cepaim… – una ‘bolsa de viaje’, el dinero suficiente para hacer frente a los gastos de manutención durante el trayecto de vuelta a casa y el billete a avión hasta su país. Solo de ida. La demanda de ‘bolsas de viaje’ en los últimos meses se ha disparado hasta el punto de que el dinero reservado este año para esas ayudas se ha agotado. «El programa de retorno incentivado está paralizado desde agosto porque se terminó el dinero. Confiamos en recibir financiación de nuevo el próximo año, porque sí hay demanda», asegura Pablo Jaquero, delegado en Murcia de la Fundación Cepaim.
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