"en 50 años no se ha hecho nada"

Etxabakoitz quiere levantar la cabeza

los vecinos critican el olvido al que el ayuntamiento somete a un barrio que reclama atención

Diario de Noticias, pamplona, ander goyoaga, 30-10-2011

la lista de agravios al barrio de Etxabakoitz es tan abultada e hiriente que, en cuanto se enciende la grabadora, apenas se pueden encontrar silencios entre las reclamaciones enumeradas por los vecinos. El último en esta lista ha llegado con el anuncio de los recortes del Ayuntamiento, que suspende – según el Consistorio únicamente retrasa – el proyecto de ascensor que pretendía salvar el desnivel que separa este barrio, de Barañáin y la zona suroeste de Pamplona. Según señalan los vecinos, esta situación es la tónica, ya que "en 50 años no se ha hecho nada en el barrio. Y eso que hace no demasiado una edil regionalista, consejera del Gobierno la pasada legislatura, aseguró a los vecinos que en unos años sería el mejor barrio de la ciudad. Por fortuna, las adversidades también han servido para curtir a los vecinos, decididos a seguir luchando por un lugar al que, por otro lado, ven mucho de bueno.

Muchos vecinos han visto la paralización de este proyecto como un escarnio, sobre todo después de que incluso el nuevo alcalde visitase el barrio en campaña con el proyecto como enganche electoral. Otros hace ya tiempo que viven resignados. Desde el consistorio sostienen que este proyecto de ascensor se está redactando y que el dinero se comprometerá en futuros presupuestos. Es decir, afirman que Etxabakoitz tendrá su ascensor más temprano que tarde.

Mari José de la Cruz, de la Asociación de Vecinos, no se lo termina de creer: “Desde que se creó este barrio, hace más de 50 años, no se ha hecho nada. Se han presentado diferentes proyectos que por una cosa u otra no se han terminado de sacar adelante. Ahora el del ascensor se ha suspendido por el tema de la economía y no sabemos qué pasará. Seguirán gastando en otras cosas, pero para Etxabakoitz no hay dinero. En periodo de vacas gordas no se acordaron de nosotros y ahora parece que tampoco nos toca”.

las dotaciones Al contrario que en otras zonas de la ciudad, donde las dotaciones han crecido como setas aprovechando la buena coyuntura económica hasta hace bien poco, Etxabakoitz ha visto como, en todo caso, iban quedándose obsoletas. Es lo que ha ocurrido con el centro de salud del barrio o el colegio público. “El centro de salud es muy pequeño y además han quitado una enfermera y media jornada de un médico. El colegio Nicasio Landa se está quedando obsoleto. Muchos padres prefieren llevar a sus hijos a colegios o ikastolas de Iturrama, Barañáin o Zizur”, explica De la Cruz.

En lo que a dotaciones se refiere, poco más pueden contar. Al margen de las dos citadas, en la zona cuentan con una pequeña biblioteca, en la que las escaleras son un obstáculo insalvable para muchos, un hogar del jubilado, propiedad de la Can, y la SDC Echavacoiz, ésta sí una moderna sociedad deportiva, aunque, obviamente, privada.

En el patio de Nicasio Landa, de modelo G (en castellano) y con mayoría de inmigrantes, queda patente uno de los retos a los que desde ya tendrá que hacer frente el barrio: la integración de los inmigrantes. Según el último informe sobre población extranjera en Pamplona, del pasado mes de julio, Etxabakoitz es el segundo barrio con mayor porcentaje de población extranjera (el 20,3%), solo superado por Buztintxuri (22,7%) y seguido de cerca por La Milagrosa (19,9%). El barrio con menos habitantes de la ciudad, 5.462 personas, tiene 1.110 pamploneses provenientes de otras partes del planeta. Los nigerianos, argelinos y rumanos son los más numerosos entre quienes se han asentado en Etxabakoitz en los últimos años, aunque también hay un porcentaje importante de vecinos de etnia gitana.

Desde la Asociación de Vecinos de Etxabakoitz subrayan que la convivencia es buena, aunque lógicamente no exenta de las clásicas disputas a las que pocos barrios escapan. Precisamente la convivencia ha sido uno de los retos de la asociación Etxabakoitz Bizirik. Este colectivo es el encargado de gestionar en el barrio los programas de intervención comunitaria (se desarrollan en otros cuatro barrios). El objetivo de los mismos es anticiparse a futuras situaciones de exclusión o desprotección social.

inversión a medio plazo Con este objetivo, se trabaja con niños y adolescentes de entre 3 y 18 años en el ámbito de la educación no formal. Se organizan actividades deportivas y lúdicas, excursiones o campamentos. Y se hace con la ayuda de unos 70 voluntarios y tres especialistas en la materia. Con la subvención de ocio y tiempo libre se pueden sufragar, en parte, los gatos en las actividades y, a través de los concierto del Ayuntamiento, se paga la nómina de los tres titulados. La labor del voluntariado hace que la optimización de recursos sea absoluta. Pues bien, el Ayuntamiento denunció hace un mes estos conciertos, sin previo aviso. De esta manera, el futuro de los programas queda en el aire y con ello el de 200 niños del barrio, buena parte de ellos en riesgo de exclusión, y unos 3.000 en el conjunto de Pamplona. “Es una inversión muy rentable a media plazo. Sería muy irresponsable acabar con unos programas que en Etxabakoitz, por ejemplo, es lo único que tienen muchos txikis”, comentaba Joseba Ginés, de Etxabakoitz Bizirik.

La suspensión cautelar de estos programas (el contrato ha sido denunciado y el Ayuntamiento aún puede rectificar) ha sido el segundo sopapo en menos de un mes para el barrio de Etxabakoitz. “Si los vecinos lo hubiésemos sabido nos habríamos quedado en la Cendea de Cizur. ¿Qué ventaja tiene para la gente de Etxabakoitz pertenecer a Pamplona? Ninguna”, explica Mari Jose de La Cruz. Y continúa con una sentencia demoledora: “El Ayuntamiento ha decidido que tiene que haber un barrio olvidado y parece que ése tiene que ser Etxabakoitz”.

Una situación ésta que hace que la población del barrio esté, según dicen, “dolida”. “Pagamos impuestos como ciudadanos de primera y nos tratan como a vecinos de tercera”, explica Pili Barrientos, vecina del barrio. Esta mujer es una de las afectadas por el proyecto del TAV en el barrio. Según dice, no se le ha informado de nada, y, solo sabe que será realojada en una VPO. Ni cuando, ni dónde. Ni siquiera está convencida de que finalmente el proyecto de 8.000 viviendas en la zona vaya finalmente a realizarse. Desde el Ayuntamiento, el concejal de Urbanismo, Juan José Echeverría calma los ánimos en ese sentido. “La construcción de las viviendas no va necesariamente vinculada a la de la estación, y se hará. En lo que a los realojos se refiere, hay que decir que cuando ha habido un problema social, siempre se ha terminado resolviendo. Es un proceso largo porque es muy garantista”, explica. Por el momento, únicamente se ha aprobado el PSIS (Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal) y se está redactando el proyecto de reparcelación. Ver estos pisos levantados puede llevar hasta una década, en caso de que finalmente el proyecto siga adelante. Muchos vecinos lo consideran “inviable”, mientras, Etxabakoitz sigue esperando. Los vecinos continúan paseando por la enorme campa que separa la zona este del barrio, la más próxima a Iturrama, del Grupo Urdánoz. Ahora está quemada. En el desnivel que separa Etxabakoitz Norte de la zona del Grupo Urdánoz las personas mayores siguen dejándose las rodillas para superar las más de 80 escaleras y una sostenida cuesta en zig – zag. “El barrio ha envejecido porque los jóvenes ven lo que hay y se marchan o no llegan nuevos”, explican desde la Asociación de Vecinos. Pese a todo, según el último padrón municipal, las franjas de edad entre 40 y 50 años siguen siendo las más numerosas. También hay un número importante de menores de 30 años, el 34,4%. Después de tantos años de dilaciones, los vecinos tienen dudas de que estas generaciones jóvenes vean por fin una transformación en el barrio. “Es una pena porque siempre pienso que podía haber sido uno de los mejores barrios. Está al lado de la universidad, de los hospitales, cerca del centro, está bien comunicado con el aeropuerto…”, explica De la Cruz.

Aunque la evolución del barrio no ha sido la que algunos esperaban, los vecinos mantienen un hondo orgullo por ser de Etxabakoitz. Como ocurre en la Chantrea con las pegatinas de TX, en Etxabakoitz han creado la suya propia, ETX, que se puede ver en algunos vehículos. “Este barrio también tiene mucho de bueno. Es muy tranquilo y tiene zonas verdes, pero lo mejor es que conserva esa esencia de barrio de toda la vida. Aquí nos conocemos todos y si tienes algún problema ahí tienes a tus vecinos”, añade De la Cruz. Desde luego, los vecinos no piden ser el mejor barrio de Pamplona, como se les prometía. Se conforman con bastante menos. Para empezar, que se les haga caso, ahora, sin esperar a que el incierto proyecto del TAV transforme el barrio algún día.

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