CON RUSOS EN LA COSTA Los rusos copan en algunas inmobiliarias el 95% de las ventas de casas
Clase media en la Costa Brava
La Vanguardia, , 27-10-2011SÍLVIA OLLER – Lloret de Mar
En el último año han crecido las solicitudes para compras inferiores a los 200.000 euros
Elena e Igor Yusma hace apenas un año y medio que fijaron su residencia habitual en Lloret de Mar, aunque tres o cuatro veces al año viajan a la fría Siberia de donde proceden y donde tienen sus negocios. Ella es propietaria de una agencia de turismo y él de un grupo de comunicación regional. Originarios de Krasnoyarsk, una ciudad de un millón de habitantes, el sueño de este matrimonio era comprarse una casa cerca del mar y de entre todas las opciones posibles ganó Lloret. “Preferimos una ciudad de dimensiones más reducidas y tranquila como Lloret, que al mismo tiempo está cerca de Barcelona, un potente foco cultural”, afirma Elena. El clima, el mar, el carácter extrovertido de la gente y la calidad de vida que existe en España fue lo que les acabó de decidir a la hora de fijar su residencia en Lloret.
En los últimos años el mercado ruso se ha convertido en un gancho de primera para el sector inmobiliario, uno de los más castigados por la crisis económica. “Es uno de los mercados que está permitiendo dar salida al stock de segundas residencias de la Costa Brava, en ciudades como Lloret y Platja d´Aro”, afirma el secretario del Gremi de Promotors i Constructors de Girona, Josep Donés. En Platja d´Aro, por ejemplo, el número de rusos se ha casi doblado en cuatro años, según datos del censo municipal.
En Lloret de Mar no es extraño ver inmobiliarias con los rótulos bilingües, en español y en alfabeto cirílico. “Los rusos se han convertido casi en el único comprador. De no ser por ellos ya hubiésemos cerrado”, sostiene Helena Mas, propietaria de H. G. Serveis Immobiliaris, una agencia especializada en la venta de casas a partir de 500.000 euros.
Los propietarios de agencias han detectado que en el último año la clientela se ha diversificado y ha ganado protagonismo la clase media. “El cliente ruso que visitaba la Costa Brava hace diez o doce años era de un alto poder adquisitivo, que se podía permitir el lujo de comprar casas por valor de un millón de euros o más. Pero en el último año han crecido las solicitudes para compras inferiores, de 200.000 euros”, dice el gerente de Comas Serveis Immobiliaris, de Blanes, Francesc Xavier Llambí. Un 15% de las operaciones que se han realizado en esta agencia han sido protagonizadas por este colectivo. En otras no hay color y las ventas a rusos copan el 95% del total. Es el caso de Inmotour, dirigida por Alexey Klimov. “El cliente busca propiedades cerca del mar y poder ir caminando a la playa o al centro. También valora las buenas comunicaciones con Barcelona y el verde de la naturaleza”, afirma. Sílvia Sanz, trabajadora de la inmolibiliaria Ailor, de Lloret, constata que muchas veces la compra de una vivienda va seguida de la adquisición de un negocio. Algo que ya se empieza a ver en algunos municipios donde algunas tiendas de lujo están dirigidas por rusos.
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