Pablo Alzola escenifica una vez más su 'no' a la mezquita

El Correo, IKER ALAVA, 27-10-2011

«Absoluta incertidumbre». Ese es el estado en que viven los vecinos de la calle Pablo Alzola ante la inminente decisión sobre la licencia de la mezquita. Horas después de mantener una reunión con el director de Urbanismo del Ayuntamiento de Bilbao – el concejal Ricardo Barkala no acudió a la cita – en un encuentro de «luces y sombras», los residentes volvieron a echarse a la calle. Alrededor de 300 personas se concentraron a las ocho en la plaza General Latorre, convocadas por la comisión vecinal. A la protesta se sumaron la mayor parte de comercios y bares de la zona, que bajaron la persiana en solidaridad con el colectivo.

En sus puertas se podían ver carteles con el rótulo de ‘se traspasa’ o ‘se vende’. Era su manera de rechazar el centro de culto musulmán. Pero, a mitad de la calle, una lonja azul mantiene todavía el ‘se alquila’. Encabezados por una pancarta con el lema ‘Queremos que se nos escuche. Mezquita No’, los vecinos tomaron rumbo a ese punto, situado entre los números 23 y 25. Era un ‘simulacro’. Los promotores del acto querían mostrar la escena que se podría producir en caso de desencadenarse una situación de emergencia. «Además de que la calle es estrecha para una posible evacuación, tenemos que tener en cuenta que bajo el local se encuentran unas calderas de 13.000 litros de gasoil para las calefacciones de los edificios», alertaba Fernando Estefanía. El rechazo entre los asistentes era total. María Jesús, Loli y Marisa, que acudieron a la concentración en compañía de sus pequeños perros, pedían al alcalde Azkuna que «se los lleve cerca de su casa». En la otra acera de la calle, otras tres mujeres mantenían una apasionada conversación. Temen que la inseguridad llegue a su barrio. «Aquí no va a venir lo más granado», advertía María Jesús. «Luego se empiezan a meter en los pisos y se devalúa la zona», añadía Raquel.

La concentración, pacífica en todo momento, concluyó pasadas las ocho y media con una ovación. «Hau da gure estiloa», subrayaba Ramón Jimeno, uno de los portavoces del colectivo. El propio Jimeno invitaba a los vecinos de Pablo Alzola a acudir mañana al pleno del Ayuntamiento, en el que se puede aclarar definitivamente el asunto. «Si vamos todos allí, haremos mucha fuerza», señalaba Emilio Herrero, aunque veía difícil conseguir algo. Su mujer, que le acompañaba en la protesta, pedía a los responsables municipales que, al menos, «esperen a la nueva normativa».

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