El paro empuja a familias marroquíes a separarse hasta que pase la crisis

La Verdad, LOLA GUARDIOLA, 24-10-2011

Inmigrantes recogiendo lechugas en el Campo de Cartagena. La foto es de archivo. :: J. M. RODRÍGUEZ / AGM

A veces no queda más remedio y hay que tomar decisiones dolorosas. Por lo menos, un par de años, a ver si escampa el temporal de esta crisis que se lo lleva todo por delante. Esposas e hijos menores de familias inmigrantes marroquíes están volviendo allí de donde partieron para facilitar la estancia en la Región al menos de los miembros hipotéticamente más resistentes a las consecuencias de la crisis y con más opciones de emplearse, generalmente el cabeza de familia y los hijos varones de mayor edad.

Así lo han reconocido a ‘La Verdad’ los servicios sociales de varios ayuntamientos, que asisten impotentes, por un lado, a los recortes de medios y personal en sus centros de trabajo, y a la avalancha de ayudas que demanda la población, inmigrante y no inmigrante. Estas decisiones, comentan los funcionarios y mediadores de los servicios sociales, «ciertamente son necesarias porque algunas familias han llegado ya a un punto en el que, aún con ayuda nuestra y de los vecinos y amigos, es muy complicado su día a día con tantos años sin trabajo, y por lo tanto, sin entrada en el hogar de recursos económicos»

De hecho, muchas familias han aprovechado el regreso por las vacaciones de verano a Marruecos para llevar a la práctica esta dolorosa partición familiar y, además, «han podido escolarizar a los niños para el inicio del curso», aseguran desde los servicios sociales.

La idea de esta familias es reagruparse en uno, dos o tres años, a lo sumo, confiados en que la crisis se haya transformado en crecimiento, y por lo tanto, haya más posibilidades de encontrar trabajo. En estos casos, como los miembros de la familia estarían todos en situación legal en España (documentación regularizada), el regreso desde Marruecos podría realizarse sin ningún problema.

Retorno voluntario

Cuando puede demostrarse la situación legal de una familia, o una de sola persona, además de esta opción ‘de facto’, la Administración estatal ofrece dos instrumentos formales para facilitar el regreso a los inmigrantes de 20 países extracomunitarios, con los que hay firmados acuerdos: el programa de retorno voluntario, y el programa de retorno por situación de vulnerabilidad social. Éste se dirige a los que llevan más de seis meses de estancia continuada sin trabajo, pero no tienen medios económicos para poder regresar. Aquel, el más conocido, se ofrece a inmigrantes en situación de desempleo, que cobran por anticipado toda su prestación y pueden regresar a España si así lo desean en tres años.

Muy pocos inmigrantes se acogen a esta posibilidad, 130 en 2009 y apenas 60 en 2010. De ellos, la mayoría son iberoamericanos y escasos, podrían contarse con los dedos de una mano, los magrebíes. Esto, porque la cercanía hace que puedan volver a su país por poco dinero; en su caso, regresan a España periódicamente para asegurarse la percepción del desempleo.

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