Bulgaria se asoma a la hegemonía de los conservadores

El Correo, PACO SOTO, 22-10-2011

Unos 6,5 millones de búlgaros están llamados mañana a las urnas para elegir al futuro presidente del país y también a alcaldes y concejales. Bulgaria, el país más pobre y con mayor nivel de corrupción de la Unión Europea, celebra las primeras elecciones presidenciales desde su ingreso en el club comunitario. Los comicios están marcados por el escaso interés de los ciudadanos, pues temen que se cometan irregularidades.

Según un estudio, la participación electoral no superará el 55%, y solo un 20,2% de los electores esperan que la consulta transcurra de modo honesto y democrático – en 2003, entre el 12% y 14% de los votos fueron «controlados», de acuerdo con la ONG Transparency International – . Otro informe, de la fundación de George Soros, destaca que entre el 30% y 40% de los búlgaros no excluyen aceptar dinero a cambio de su voto.

El temor al fraude en las urnas ha movilizado a la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea, que enviará a 21 observadores en representación de quince países del continente para supervisar la jornada. Una delegación del Congreso de los Poderes Locales y Regionales del Consejo de Europa también será observadora de los comicios municipales.

Las encuestas dan como ganador en las presidenciales al candidato del partido gubernamental y de centroderecha Ciudadanos para Desarrollo Europeo (GERB), Rosen Plévneliev, que tiene el apoyo del primer ministro, Boiko Borisov, y podría obtener hasta el 39% de los sufragios. En segunda posición se situaría el socialista Ivailo Kalfin, exministro de Asuntos Exteriores.

En las elecciones presidenciales, los ciudadanos elegirán también a un vicepresidente, que, según los sondeos, podría ser la candidata del GERB y ministra de Justicia, Margarita Popóva. En caso de que el candidato más votado no consiga suficiente mayoría, se celebrará una segunda vuelta el próximo día 30.

Prácticamente nadie en Bulgaria duda de que la derecha, que ya gobierna y tiene casi la mayoría absoluta en el Parlamento, conseguirá una victoria contundente en las presidenciales y municipales. El presidenciable conservador acusa a los socialistas de haber hundido a Bulgaria en la crisis y la corrupción, y la oposición afirma que el Ejecutivo está «paralizado».

Concentración de poder

Los sucesivos recortes, junto con un incremento del desempleo y de los precios de combustibles y alimentos, han provocado un gran malestar social en este país donde el salario medio no supera los 300 euros al mes y el sueldo mínimo es de 110 euros. Las manifestaciones racistas contra los gitanos de las últimas semanas son un condicionante político que han utilizado los socialistas para atacar al Gobierno.

Así las cosas, el primer ministro está convencido del triunfo de su partido en las urnas porque «a Bulgaria le hace falta una visión moderna para alcanzar el nivel de desarrollo medio en Europa». Por su parte, Rosen Plévneliev se mostró igualmente convencido de su victoria. Aunque el jefe del Estado tiene poco poder político en Bulgaria, un triunfo del candidato de la derecha, según el politólogo Antony Todorov, «significaría una concentración total de poderes en manos del Gobierno y del todopoderoso Boiko Borisov».

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