SUCESOS
«La violación fue brutal»
Diario Vasco, , 20-10-2011La agresión fue salvaje. Se cometió la mañana del día de San Sebastián de hace dos años y medio. La víctima fue una donostiarra. Un hombre la atacó en el portal de su casa donde, además de forzarla sexualmente, le propinó una brutal paliza. Ayer la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa juzgó al presunto autor del delito, un ciudadano libanés de 33 años. El acusado negó los hechos. La víctima, sin embargo, le reconoció sin dudarlo. «Sí, es él. Clarísimamente, es él», manifestó la mujer. La Fiscalía solicitó 12 años de cárcel.
La declaración de la víctima se realizó a través de videoconferencia para evitar un contacto directo con el presunto agresor.
Los hechos enjuiciados tuvieron lugar la mañana del 20 de enero de 2009. Las tres acusaciones personadas en el proceso, Fiscalía, acusación particular y acción popular, sostuvieron que el inculpado, Issam K., se encontraba sobre las 8.00 horas en el Boulevard donostiarra, donde se dirigió a la víctima, a quien ofreció dinero a cambio de mantener una relación sexual. Tras ser rechazado, siguió a la mujer hasta su casa con la única finalidad de «atacarla sexualmente cuando se encontrara desprevenida». Al llegar al portal del inmueble en el que residía, el inculpado se introdujo con ella. Las acusaciones sostuvieron que el procesado buscó la «soledad y desprotección» que brindaba aquel espacio y se abalanzó sobre la mujer, a quien intentó besarla.
Añadieron que la víctima trató de resistirse, pero que su oposición de poco sirvió ante los puñetazos que el agresor le propinó. Sin que pudiera oponer resistencia, el procesado la desnudó por la fuerza y la forzó sexualmente. Seguidamente, huyó del lugar.
Ayer, durante su declaración, el acusado negó las imputaciones y se declaró inocente. «Es todo mentira, yo no fui», dijo. El procesado explicó que había llegado a San Sebastián el día 13 de enero y que la noche de la festividad del patrón de la ciudad durmió en un cajero automático próximo a la estación de autobuses de la capital. Explicó que permaneció en dicho habitáculo desde las doce de la noche hasta primera hora de la mañana y que al amanecer tomó un autobús para desplazarse a Vitoria. «Yo no violé a nadie, si no, que la Policía mire la grabación de las cámaras de seguridad del cajero», dijo.
La víctima, sin embargo, identificó al acusado como el autor de los hechos. La mujer recordó en su declaración que tras pasar la noche festiva en compañía de unos amigos, decidió regresar a casa. Explicó que al llegar al Boulevard el acusado se dirigió a ella. «Me dijo que tenía 300 euros. Me dio la sensación de que me estaba ofreciendo dinero para mantener relaciones sexuales. Yo pasé de él y seguí mi camino», indicó.
«Sentí que estaba detrás»
La víctima recordó que llegó hasta el portal sin ninguna otra incidencia. «Entré y nada más hacerlo sentí que había alguien detrás de mí. Miré y era el mismo que el del Boulevard. Me empujó al fondo y empezó a golpearme. Yo trataba de quitármelo de encima, pero no podía. Cuanto más resistencia ofrecía, más me pegaba. Me obligó a desabrocharme el pantalón, me echó al suelo, me cogió de los pelos de la cabeza y me golpeó contra suelo. De vez en cuando se echaba la mano al bolsillo trasero del pantalón, pensé que iba a sacar una navaja. Y me violó. La agresión fue brutal», relató.
La mujer precisó que tras forzarla, el acusado se tumbó a su lado y se masturbó. «Luego se marchó. Yo me dirigí seguido a la Guardia Municipal a denunciar los hechos».
Como consecuencia de la agresión, la víctima sufrió heridas, hematomas, erosiones… Además, padece un trastorno psicológico de estrés postraumático crónico al que se suma el sufrimiento moral derivado de estos hechos.
La víctima permaneció 226 días de baja. «El miedo no me lo he quitado. Por las noches tengo aún pesadillas. Los dos últimos meses, ante la cercanía del juicio, la situación se ha agravado. Desde entonces, además, si salgo a tomar algo lo hago cerca de mi casa. Cuando regreso voy acompañado de amigos o les llamo al llegar. ¿Me pregunta por mi sexualidad? Probablemente necesitaría de una terapia para iniciar una relación», señaló a la fiscal.
En la vista testificaron asimismo agentes de la Guardia Municipal que atendieron a la víctima en los momentos posteriores al suceso. Uno de los guardias relató que cuando la mujer se personó en las dependencias policiales, tenía signos de haber recibió una paliza. «Estaba, además, en estado de shock», señaló.
Agentes que efectuaron una inspección ocular en el portal indicaron que en el escenario había indicios que permitían concluir que se había producido un forcejeo.
La identificación del autor de la agresión fue posible gracias a una laboriosa investigación de la Guardia donostiarra que examinó todas las cámaras de seguridad de los edificios por los que la mujer agredida había pasado.
En uno de ellos, en el de la Diputación, el objetivo captó cómo la víctima era seguida por un individuo, cuya descripción coincidía con la del sospechoso.
La Fiscalía y acusación particular reclamaron ayer doce años de prisión. La fiscal solicitó también que indemnice a la mujer con 650 euros por las lesiones, con otros 600 por las secuelas psicológicas y con 15.000 más por los daños morales. La acusación particular, representada por el abogado Miguel Castells, solicitó una medida de alejamiento respecto a la víctima de diez años y que indemnice a la mujer con 44.000 euros. En el proceso también está personada la Asociación Clara Campoamor, que pidió doce años de prisión.
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