Los «travellers», última barrera de la cultura nómada irlandesa
Las 80 familias desalojadas ayer de un asentamiento ilegal cerca de Londres pertenecen a una minoría étnica semi-nómada similar a los gitanos. Representan menos del 0,5% de la población irlandesa y su esperanza de vida es diez años menor
ABC, , 20-10-2011Las 80 familias de “viajeros irlandeses” desalojadas este miércoles del campamento de Dale Farm forman parte una minoría étnica a menudo comparada con los gitanos, que lucha por sobrevivir en un mundo cada vez más hostil a sus costumbres. Los “travellers”, como se les conoce en inglés, representan menos del 0,5% de la población irlandesa, aunque no es posible encontrar la cifra exacta de miembros del colectivo. Y sus orígenes son objeto de disputa: a ellos les gusta presentarse como descendientes directos de grupos nómadas presentes en las islas desde el siglo V. Otras tesis apuntan a la consolidación de grupos itinerantes de campesinos expulsados por campañas militares o por hambrunas.
Según el censo de la República de Irlanda, existen unos 22.000 “travellers” en el país, y unos 2.000 más en Irlanda del Norte. En el Reino Unido podría haber entre 15.000 y 30.000, y un tercer grupo de entre 10.000 y 40.000 vive en Estados Unidos. Tanto el Consejo de Europa como la ONU reconocen al colectivo como minoría étnica, a la que incluyen en general dentro de la cultura “roma”.
Su esperanza de vida, estancada desde 1940, es al menos diez años menor que en el resto de Irlanda. La mitad muere antes de cumplir los 40 años, y siete de cada diez fallecen antes de cumplir los 59, según las conclusiones del informe "Los últimos derechos de los “travellers”, publicado en 2007 y elaborado por un pastor que trabaja con esta comunidad y una investigadora. Las mujeres gitanas y “viajeras” tienen 20 veces más posibilidades de ver morir a un hijo, y las principales causas de mortalidad serían los accidentes de tráfico y el suicidio.
El modo de vida de esta minoría es semi-nómada y su sustento proviene de la llamada “economía viajera”. Tres cuartos de los “travellers” encuestados por el Movimiento Viajero Británico principal asociación de apoyo para un informe sobre la exclusión de esta minoría tenían padres que habían vivido de forma completamente nómada en algún momento, pero solo el 2% practica este tipo de vida en la actualidad. La insostenibilidad de sus tradicionales fuentes de ingresos la venta ambulante, la jardinería, la agricultura y el trabajo en la construcción obligó a los viajeros a abandonar progresivamente el nomadismo y a asentarse en terrenos cedidos por los municipios británicos, o bien en parcelas ocupadas de forma ilegal. El censo británico considera al 20% de los viajeros como “sin techo”, debido a esta forma de vida precaria.
Como suele ocurrir en el caso de las poblaciones roma, muchos creen que este modo de vida tradicional podría desaparecer en una generación. El reverso positivo de esta tendencia, igual que en el caso de los gitanos en España, es el creciente número de “viajeros” sobre todo de mujeres que logra introducirse en el mercado laboral formal o que, incluso, registra negocios y pequeños proyectos empresariales (como “veterinarios” de árboles por ejemplo).
Símbolo para las minorías
La decisión de expulsar a los “travellers” de Dale Farm fue adoptada en marzo por el Ayuntamiento de Basildon, gobernado por los conservadores, y cuyos habitantes han protagonizado en los últimos meses varios incidentes con los viajeros, a los que acusan de robos y prácticas insalubres. Fue en los años 70 cuando unas 40 familias de romaníes ingleses compraron las tierras sobre las que se levanta el campamento, entonces un vertedero. Las autoridades británicas consideran que varias construcciones levantadas posteriormente son ilegales, y que exceden aquel título de propiedad. Y la Justicia les ha dado la razón.
El lugar se ha convertido en un símbolo de las dificultades para sobrevivir en este mundo de una cultura minoritaria y silenciosa que sufre, como suele ser habitual, elevadas dosis de intolerancia y racismo, según demuestran numerosos informes europeos. En este caso, el apoyo de la actriz Vanessa Redgrave y de varios grupos de activistas han llevado el imparable retroceso de esta forma de vida a las primeras planas. El desalojo de este miércoles discurrió entre escenas de pánico, violencia contra la policía y espectaculares imágenes del desmantelamiento policial del andamio y de otras barreras elevadas por los residentes y por quienes resistían con ellos. Las autoridades anunciaron la detención de siete personas y confirmaron la utilización de pistolas de descargas eléctricas para reducir a uno de los residentes.
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