«Me estaban matando a palos y temí por mi vida»

La Verdad, A. NEGRE, 18-10-2011

Salvador J.D.P., junto a su abogado, Melecio Castaño. :: EDU BOTELLA/AGM

Salvador J. D. P. apenas contó ayer con un tenue hilo de voz para recordar la madrugada del 20 de diciembre de 2009. Aquella fría mañana este joven mecánico, que solo contaba con 19 años, acabó presuntamente con la vida del ecuatoriano Jorge Vinicio Tene, acuchillándolo con una navaja. Este vecino de la diputación lorquina de Cazalla recalca, no obstante, que actuó en legítima defensa, al ser asaltado y apaleado por el suramericano y un grupo de amigos. Así lo explicó ayer con rostro cabizbajo ante el jurado popular que estudia su caso en la Audiencia Provincial. «Temí por mi vida, porque me estaban moliendo a palos», susurró. «Instintivamente saqué una navaja y, al abalanzarse sobre mí, le ’pinché’».

El procesado ofreció ayer esta nueva versión que – tal y como se encargaron de señalar el fiscal y la acusación particular – no coincide con las ofrecidas por el joven a lo largo de estos dos últimos años. En un primer momento, tras su detención, el acusado aseguró que la víctima y sus acompañantes habían tratado de atracarle y que, en un acto de defensa, apuñaló a Jorge Vinicio con la propia navaja del ecuatoriano. Ayer, sin embargo, reconoció que en los hechos no medió ningún intento de robo y que el arma blanca, en realidad, era suya. «Hoy vengo a decir la verdad», explicó.

Salvador relató ante el tribunal popular que aquella noche había salido a una cena de trabajo en la que se excedió con el alcohol. «Yo no soy una persona de beber, pero ese día bebí para olvidar porque había tenido una discusión con mi padre». Tras terminar la fiesta, el joven cogió su coche y al pasar por la avenida de las Fuerzas Armadas de Lorca observó al hermano de la víctima haciendo gestos con una mano. «Creí que se dirigía a mí y entonces hice marcha atrás y le pregunté», explicó. «Él me insultó diciéndome: ’tú sigue para adelante, imbécil, que esto no va contigo».

Tras esta presunta conversación, Salvador decidió bajar del coche «para pedirle explicaciones». Antes de apearse, sin embargo, se guardó en un bolsillo una pequeña navaja. «Como iba bebido tuve el valor de bajarme y me eché la navaja al bolsillo por seguridad». El acusado aseguró ayer que al bajar del vehículo recibió una lluvia de golpes por parte del hermano de la víctima, a la que pronto se sumaron también la víctima y una tercera persona. «Me pegaron por todo el cuerpo». El letrado de la defensa, Melecio Castaño, denuncia que la Fiscalía ha sido «imparcial» al omitir los partes de lesiones de su cliente.

En esas circunstancias, Salvador asegura que sacó la navaja para defenderse y que Jorge Vinicio se abalanzó sobre él, clavándose el arma. Tras conseguir liberarse, el joven lorquino se marchó a su casa sin saber que la víctima murió pocos minutos después. No lo supo, asegura, hasta el día siguiente. «Cuando me enteré de que había muerto se me vino el mundo encima».

La Fiscalía y la acusación particular sostienen, sin embargo, una versión muy diferente de los hechos. Según sus escritos, Salvador bajó del vehículo increpando al hermano de la víctima y, al tratar Jorge Vinicio de mediar para poner calma, el joven le dio dos puñaladas, una de las cuales le atravesó la arteria aorta, robándole la vida. No en vano, el fiscal solicita 17 años de prisión para el joven por un delito de asesinato. La acusación particular explicó ayer que la familia de la víctima no acudirá al juicio porque han regresado a su Ecuador natal y «no han logrado reunir el dinero necesario para el billete».

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