Vecinos y musulmanes se reúnen para trasladar la mezquita de Torrent

Las Provincias, M. COSTA | TORRENT., 18-10-2011

La solución para no tener que rezar más en plena calle puede estar un poco más cerca si mañana, en una reunión convocada en el Ayuntamiento de Torrent entre vecinos y musulmanes, se logra llegar a un traslado consensuado de la actual mezquita a un local de mayores dimensiones.

En esta asamblea se plantearán, en principio, dos alternativas. Una de ellas es la ofrecida por los vecinos de Nicolás Andreu. Se trata de un local alternativo más amplio, situado a unos 250 metros del actual pero fuera del barrio, aspecto reclamado por los propios residentes para «no saturar aún más» la zona.

Por su parte, el Consistorio, que actúa como mediador en este conflicto, propondrá a la comunidad religiosa una ubicación que estaría situada fuera del casco urbano pero en una zona también próxima al barrio. Esta reunión convocada permitirá poner sobre la mesa todas estas alternativas planteadas por vecinos y Corporación para que la comunidad musulmana asentada en Torrent «pueda votar y decidir si opta por alguna de las ofertas para no tener que desarrollar su actividad religiosa en plena vía pública por falta de espacio», explicaron ayer fuentes próximas a la reunión.

Desde que los vecinos rechazaran el traslado de la mezquita a un local de mayores dimensiones, situado en la calle San Ernesto, hace ahora un año, las partes implicadas no han podido llegar a un acuerdo.

Hace un mes, la asociación de vecinos inició una campaña de recogida de firmas reclamando el traslado de la mezquita a una zona más alejada del barrio para evitar «que se sature y se colapse, ya que esto no es una cuestión de racismo», según aseveran. De momento, ya llevan recogidas unas 1.500 rúbricas.

Parte de la comunidad religiosa ya ha mostrado su «malestar» por esta iniciativa que consideran «bastante innecesaria pues estamos buscando entre todos una solución». Fue la propia entidad musulmana la que decidió paralizar las obras de ampliación del nuevo local elegido hace un año, en la calle San Ernesto, para apaciguar las críticas vecinales que se desencadenaron. «No queremos molestar a nadie. Sólo queremos rezar en condiciones», alegan.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)