«Ni con el 11-S comprendí el Holocausto»

Art Spiegelman publica 'MetaMaus', con material inédito sobre su obra maestra, 'Maus' El dibujante explica la intrahistoria de su anterior volumen sobre la Alemania nazi

El Mundo, EDUARDO SUÁREZ / Nueva York , 11-10-2011

bo, Maus es el relato de cómo los padres de Spiegelman se las arreglaron para sobrevivir en Auschwitz. Pero es también la historia de la difícil relación entre padre e hijo, destrozada por el suicidio de la madre y reconstruida en torno a los recuerdos del Holocausto. «Nunca pensé en hacer un texto sobre el Holocausto. Ni el 11-S me ayudó a comprenderlo», explica el autor a su interlocutora, «el libro era sobre mi lucha por comprender mi relación con mi padre. En ese contexto intenté contar la historia sin caer en los dos extremos que habrían hecho descarrilar el proyecto: contar con cinismo algo de una enormidad genuina o hacer algo demasiado sentimental. Encontrar el tono adecuado fue una de las tareas fundamentales del proyecto».

A Spiegelman le gusta decir que el libro está escrito con «ambigüedad cristalina». Es una forma de denigrar el simplismo de las obras de Spielberg o Roberto Benigni. Pero también de explicar que escribió su libro sometido a una presión especial. Una de las viñetas de MetaMaus es un autorretrato del autor dibujando sobre una montaña de cadáveres famélicos. En otras aparece perseguido por un ratón gigante o retrata su rostro como una calavera debajo de la máscara de un roedor.

Spiegelman se crió en el barrio neoyorquino de Queens y descubrió el Holocausto a través del juicio de Adolf Eichmann, que sus padres siguieron por televisión: «Yo tenía 13 años y empecé a hacerme una idea de lo que había ocurrido viendo la tele y buceando en los libros del desván». Sus padres nunca hablaban de Auschwitz. Pero su madre le contó una vez que los guardias la obligaban a mear a escondidas en el campo de exterminio. Fue un detalle nimio que se grabó en la memoria del adolescente y reapareció después de su suicidio.

El embrión de Maus fue una larga conversación con su padre en 1972. Se trataba de reconstruir sus años en Auschwitz. Pero al final fue una forma de recobrar una relación con él. Por entonces Spiegelman ya era un dibujante profesional y pensó que un cómic le ayudaría a recordar. «Hacerme dibujante fue una forma de encontrar una zona que estuviera lejos del alcance de mis padres», reconoce, «fue mi forma de integrarme en la cultura americana que les estaba vedada a ellos. Contar la historia de Maus en un cómic me ayudó porque sabía que mi padre no lo leería».

Lo cierto es que su padre murió en 1982. Unos años antes de que se publicaran los dos volúmenes de Maus en 1986 y 1991. Spiegelman reconoce la influencia de los grabados de Goya y de los dibujos de los prisioneros. Pero cita también a Mieczyslaw Koscielniak, un dibujante polaco que retrataba de día a los oficiales de las SS y dibujaba de noche las vicisitudes de sus prisioneros.

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